
Este martes la Cámara de Diputados de nuestra provincia aprobó, como era de esperar, el dictamen de mayoría del proyecto de Ley de Participación Democrática, que simplemente es el cambio de nombre de una ley ya derogada y que ahora retorna la tristemente célebre “Ley de Lemas”.
Esta vez regresa con un nombre interesante para la ciudadanía pero lejos de la realidad política salteña. El proyecto que obtuvo media sanción en la Cámara baja en el fondo tiene como reforma para las próximas elecciones que habilita múltiples listas dentro de una misma fuerza y la sumatoria de votos entre ellas.
Esta nueva presentación tuvo fue impulsada por el oficialismo, mientras que los opositores del bloque de La Libertad Avanza, el diputado José Gauffín (Partido de la Reconquista) y Soledad Farfán (UCR), lo rechazaron
Desde alrededor de las 15 horas una veintena de manifestantes se concentraron frente a la Legislatura portando pasacalles contra la ley de lemas, globos negros y cánticos amplificados por megáfonos, sin perjuicio de que todo estaba condenado a la aprobación.
A partir de las 16 30 comenzó el debate y cerca de las 22, el pollo estaba cocinado la Cámara de Diputados aprobó el dictamen de mayoría del proyecto de Ley de Participación Democrática. En la votación, el oficialismo reunió los votos necesarios (como ya era sabido), mientras que el bloque libertario, que cuenta con nueve legisladores, votó en contra en pleno. A ese rechazo se sumaron José Gauffín (Partido de la Reconquista) y Soledad Farfán (UCR).
Existía un proyecto en minoría el presentado por el diputado Luis Mendaña de Todos por Salta quien defendió su proyecto a modo de interna oficialista, considerando solo en diferencia con el oficialismo en lo que respecta a la categoría gobernador y vicegobernador para que ambos cargos se voten por separado. El planteo apuntaría a habilitar que la ciudadanía elija de manera independiente a cada integrante del Poder Ejecutivo, incluso si pertenecen a distintos espacios políticos, con el objetivo de romper la lógica de concentración del poder y forzar mayores niveles de consenso en la gestión.
Con esto buscaba que existiera una integración más plural del gobierno y obligar a oficialismo y oposición a acordar políticas de Estado, en contraste con la dinámica actual de confrontación permanente. Con respecto a otras diferencias no lo tuvo en todo coincidía con el oficialismo respecto a mantener la boleta electrónica, el esquema de alianzas y la posibilidad de acumular votos entre listas de una misma fuerza. De todas maneras su dictamen, no prosperó.
La defensa del proyecto que impulsaba el oficialismo lo realizó el diputado Gustavo Dagún, también de Todos por Salta, que efusivamente lo defendió diciendo que “es una ley de representación democrática” agregando “que las diferencias dentro de los espacios se resuelvan con el voto de la gente y no en acuerdos de cúpula”.
Quienes siguieron en su defensa solo aportaron el discurso nada de fondo, considerando que esto refuerza a los partidos político, cuan alejado de la realidad. La crisis de hoy de los partidos políticos está vigente, hoy solo son sellos si se debería verificar cuantos afiliados tienen en realidad nos encontraríamos con una sorpresa y nadie se querría afiliar, desaparecerían varios y con mayor razón todos esos que se meten en ”frentes” solo para no desaparecer.
Por ahora el oficialismo festeja la media sanción de la Cámara baja y se encamina para su sanción definitiva en Senadores que es una escribanía.