Una nueva educación

Transcurrimos el año lectivo considerando que la educación es uno de los pilares de nuestro crecimiento personal como también del país. Sin embargo, con el devenir de los tiempos vemos que nada cambia y que se sigue de igual manera que los años anteriores y no decir peor.

Es que en los últimos años hemos comenzado a ver como las estadísticas generan deserciones en los estudios en todos los niveles, además de cuestionar el aprendizaje. Peor aún tras la pandemia que dejó el spreed educativo entre estudiantes de escuelas del centro y las escuelas marginales en total destrucción en todos los niveles inicial, primario y secundario, aún más con las escuelas privadas, sean privadas, privadas, sean de gestión oficial.

De esta manera, las autoridades se espantan con nuestros alumnos que no saben interpretar textos, no conocen de ortografía, carecen de oratoria y otras deficiencias que les endilgan, y de matemáticas ni hablar.

Pero estas estadísticas y las quejas gubernamentales no dicen nada nuevo o algo que no se supiera, desde años viene siendo lo mismo, simplemente buscan justificar lo obvio, que el estado de la educación pública es catastrófico. ¿Entonces por qué lo dicen? Si ya conocen el estado de educación que se tiene, solo lo recalcan con las estadísticas, pretenden aumentar presupuestos pero nada hacen en concreto.

Todos los años pasó y pasa lo mismo, en sus dos aspectos objetivo y subjetivo. En lo material se vuelve a clase con los edificios que se caen en pedazos, con las malezas que tapan diferentes espacios, o con los nuevos a inaugurar llenos de ratas sin desinfectarlos, y peor aún con algunas escuelas ranchos –como la escuela de Castellanos que pretendían cerrar porque no tenían cantidad de alumnos-, con maestros y docentes saturados y sobrecargados, las aulas superpobladas, con programas anacrónicos, con directivos burocratizados, con capacitaciones corruptas realizadas por los mismos dirigentes o autoridades argumentando puntajes que le venden a los pobres maestros para su curriculum que ellos mismos le exigen, por cierto, o jactándose de la inauguración de alguna obra edilicia en el interior que duró una eternidad en llegar, por cierto no son los mejores parámetros para volver a educar.

De todas maneras a pesar de todos estos defectos que mencionamos, nada se dice sobre la caída de la “actividad” educación como tal en los alumnos por falta de valoración de la misma en la sociedad.

La realidad avanzó sobre la educación, los valores que se busca imponer no es el conocimiento, la realización personal ya no es a través de la educación sino con otros modelos que se busca imponer a toda costa, y como escribía en novelista Leonardo Moledo, el éxito, ya no está en la educación, sino en la farándula, en la política, el deporte, donde los políticos, sindicalistas, funcionarios, actores, etc. no exhiben sus saberes, sinos sus riquezas: casas, haras o vacaciones en el Caribe a costos fabulosos.

Más aún hoy en día es el tema virtual donde están los que se dicen son ………Así la imagen es lo que vale o su supuesta profesión por medio de las redes sociales.

Contrario a esto, al que tiene los saberes se lo tilda de “técnico”, y se lo subordina a lo político, y a la maestra o docentes se le endilga hoy una imagen deteriorada de la enseñanza.

En la actualidad, la educación que otrora fuera un herramienta para el ascenso personal y social hoy ha dejado de serlo. Niños trabajando por la pobreza de sus padres, jóvenes reunidos en plazas o parque bebiendo, porque no tienen futuro con la educación, profesionales universitarios conduciendo taxis o laborando en trabajos distintos a sus profesiones, científicos que emigran, jóvenes viajando denominados “nómades digitales”, todo esto ha generado un descreimiento en la educación que en nada favorece.

Entonces ¿Por qué volver a educar, si en la realidad que se vive la imagen es todo? ¿Se puede revertir esta situación que parece imposible? ¿Cuánto tiempo durará el no estudiar? ¿Y después cuando el ciclo repunte que pasará con los no educados?

Naturalmente, por más que parezca difícil se debe intentar seguir educando porque la degradación del conocimiento solo es un fenómeno transitorio que en estos tiempos ha calado hondo por el Dios “dinero” y la corrupción.

Eso sí, en estos tiempos se debe pensar en un nuevo sistema educativo estructural no vetusto sino dirigido a lo que los jóvenes les interesa, con materias concretas en áreas concretas evitando los spreed educativos entre escuelas de centro y las marginales.

De esta manera, debemos tener una nueva mirada en educación para los nuevos tiempos liberales que se vienen y los maestros y docentes deben ser pilares en la enseñanza de nuestros niños y jóvenes inculcando el valor del conocimiento, caso contrario no existirá la educación en esta sociedad decadente. (LG)