
En una sesión sin sorpresas pero cargada de advertencias, el Senado de Salta convirtió en ley la reforma del régimen electoral que ya tenía media sanción de Diputados. El proyecto fue aprobado este jueves por mayoría y girado al Poder Ejecutivo para su promulgación.
La única disidencia explícita fue la del senador capitalino Roque Cornejo, de La Libertad Avanza, pero el rechazo político fue más amplio, puesto que desde distintos sectores opositores, e incluso voces críticas dentro del propio sistema político, la norma fue leída como un retorno —con otro nombre— de la vieja ley de lemas.
El corazón de la reforma está en la modificación de artículos clave de las leyes 8463 y 8010. Así se habilita que alianzas, frentes y partidos puedan presentar múltiples listas internas y que los votos obtenidos por cada una de ellas se acumulen en favor del candidato más votado dentro de ese mismo espacio. Es decir, un mecanismo que permite que quien no fue el más votado individualmente termine imponiéndose por la sumatoria de votos de su fuerza.
El senador oficialista Dani Nolasco defendió el proyecto como una herramienta para ampliar la participación política. Sostuvo que la reforma permitirá “incentivar a la ciudadanía a participar” y que habilita que dentro de una misma fuerza política haya “dos o tres candidatos que representen una misma idea”, de modo que “esa idea política va a ser reflejada como ganadora”.
También remarcó que la modificación sobre el piso electoral (antes era del 5%) resulta una vía para que “las minorías representativas puedan tener posibilidades de acceder a una banca”. En esa línea, insistió en que el sistema fortalece la expresión interna de los espacios políticos y amplía las opciones del electorado. “El elector va a tener la total libertad de elegir”, sostuvo, al tiempo que relativizó las críticas opositoras y reivindicó el carácter democrático del debate.
Del otro lado, el senador Roque Cornejo aseguró que la iniciativa “es claramente inconstitucional”. Argumentó que la Constitución provincial establece el voto directo y a simple mayoría, y que este sistema introduce un “desvío de votos”, ya que “el voto que vos diste se termina transfiriendo a otro candidato”.
También cuestionó la desigualdad entre partidos y alianzas —que pueden presentar distinta cantidad de listas— y calificó esos criterios como “arbitrarios”. Para el legislador libertario, la reforma “viola los principios de igualdad y libertad” y altera la esencia del sistema representativo. “Si votás a un partido, tu voto vale una vez; si votás a un frente, puede contarse dos o tres veces”, señaló.
El tablero de 2027
Más allá del cruce argumental, la sanción definitiva consolida un cambio estructural en las reglas del juego electoral de la provincia. Y lo hace en un contexto político que le da a la decisión una lectura más amplia, ya que no se trata solo de cómo se vota, sino también de quiénes pueden beneficiarse de ese nuevo esquema. En ese tablero, el principal nombre es el del gobernador Gustavo Sáenz.
Aunque el mandatario evitó definiciones públicas sobre una eventual candidatura en 2027, sus declaraciones de marzo dejaron abierta la puerta. Sáenz podría pelear un tercer mandato. “No sé qué va a pasar”, dijo entonces,“en política un año es una eternidad”, añadió. Pero en la misma entrevista en radio Aries dejó en claro que su horizonte es la construcción de “un gran frente provincial”.
La nueva ley electoral encaja con esa estrategia, dado que habilita múltiples listas dentro de un mismo frente y permite que los votos se acumulen. En la práctica, facilita la contención de internas sin PASO y maximiza las chances de que el espacio dominante retenga el poder.
No es el único movimiento en esa dirección. Ya a fines de febrero, el Senado había aprobado la ampliación de la Corte de Justicia de Salta y dado acuerdo a los pliegos de Martín Plaza y Martín Diez Villa, propuestos por el Ejecutivo. Con esa decisión, el máximo tribunal volvió a tener nueve miembros.
La coincidencia temporal y política de ambas decisiones no pasó desapercibida en la oposición. Por un lado, una reforma electoral que redefine la competencia; por otro, una reconfiguración del órgano que podría intervenir ante eventuales conflictos constitucionales. Sobre todo, para el propio Sáenz, ya que con dos gestiones en su haber, se activó el debate jurídico-político sobre si está habilitado para un tercer mandato, porque la nueva Constitución provincial, reformada en 2021, prevé solo dos mandatos.
La discusión de fondo gira en torno a la concentración de poder y a las condiciones de competencia democrática. Para la oposición, el escenario es claro y el oficialismo no solo redefine las reglas del juego, sino que también consolida posiciones en los espacios que pueden interpretarlas. En cambio, para el saencismo, se trata de decisiones necesarias para garantizar gobernabilidad y ordenar el sistema político