
Ya en el año 1983, comenzó a visualizarse una situación dura entre nuestra provincia y la nación, es que el regreso a la democracia generó que las relaciones entre ambas se vieran enfrentadas por diversos motivos, en ese momento entre dos partidos políticos radicalismo y peronismo, en un doble sentido –político ideológico y territorial cultural-, a tal punto, que por la crisis económica de aquel momento, surgió la idea de tener moneda propia, mediante la emisión por parte de la provincia de los bonos de consolidación de deudas con garantía en la coparticipación de ingresos.
Estas diferencias se fueron profundizando a través del tiempo, tanto en lo ideológico peronismo-antiperonismo, hasta alcanzar el denominado kirchnerismo-antikirchenerismo, como el de volver a enfrentar el federalismo y el centralismo. Así, unos se encuentran en forma binaria uno de un lado y el otro enfrente, como una grieta. Una grieta que fue notoria como vemos desde el regreso a la democracia, y generó la teoría de los lados, volvemos, de un lado el peronismo que cooptó el Estado, para manipular las reglas y del otro todos los partidos antiperonistas, buscando la implementación de los valores. Son caminos distintos unos van al norte y otros al sur, no hay coincidencias.
Esto generó una nueva crisis, entendida como cambios profundos que generan consecuencias profundas a través de un proceso en el tiempo, y tal crisis, en la teoría de los lados, se intercambiaron, los que no estaban en el Estado pasaron a estar en él y los que estaban se fueron, pero la crisis se profundizó aún más por esta situación, al llegar los nuevos con un modelo diferente en lo político ideológico y territorial cultural.
De esta manera la grieta no se la debe plantear como que: “si se soluciona ella, se reparan todos los problemas del país”, sino, que si existe, nos hace ver que la teoría de los lados es cada vez más real, y la crisis existente en la actualidad es la mayor que hemos tenido en nuestra historia, por lo tanto los proyectos de ambos lados son distintos e inconciliables.
En ese marco se visualiza una etapa de transición tanto económica como política, el nuevo lado ocupante considera que el otro lado –peronista, kirchneristas, social demócratas, izquierdistas, etc.- tenían un modelo económico-político centralista en esta crisis basado en la emisión monetaria. Es por ello que el modelo totalmente opuesto, sin emisión monetaria, reducción de las cuentas fiscales y cuasifiscales, y análisis de la paridad cambiaria, tenga que enfrentar los grandes problemas -muy comunes- existentes a lo largo y ancho del país.
Sin embargo el modelo con el que llega la nueva fuerza, no es un modelo de capitalismo estándar, sino un modelo en transición, distinto de mercado, que busca crear su propia especie de capitalismo: el anarcocapitalismo. Es decir que usando términos biológicos, existe una especiación de las denominadas alopátrica, que quiere vivir para prosperar en el mundo. Sin embargo, hay algo desconcertante, en virtud de que de esta especiación también surge una mutación que se encuentra latente “los nacionalismos” o los “provincialismos”, que no necesariamente serán transicionales en un mercado de anarcocapitalismo.
Por cierto estas mutaciones de hecho se encuentran expectantes ante las serias dudas que generan las ideas del nuevo ordenamiento organizacional en un proceso competitivo de mercado. Más aún vemos que el modelo se aplica a un país pobre y marginado de la economía de mercado mundial. Lo cierto es que las contradicciones de los modelos produjeron la aparición de nuevos ordenamientos organizacionales que pueden ser eficientes en los tiempos venideros, en la medida que busquen un equilibrio en la nueva organización.

Los factores de producción deben encontrarse en equilibrio para que el ordenamiento organizacional funcione, los recursos –tierra, capital, trabajo y tecnología-, deben seguir un mismo camino, junto al derecho de propiedad. Uno con el otro y viceversa, alcanzar esta situación es el objetivo.
De esta manera los sistemas no son estáticos, sino dinámicos y en esa interacción entre sus elementos se crearán nuevas condiciones para una retroalimentación positiva, que justamente buscarán evitar nuevas especiación organizativa, para impedir caer por las fuerzas de la competencia.
Quizás esto explique porque la especiación que se ha producido entre la organización centralista del sur y el ordenamiento organizacional salteño, se produce en el norte en la periferia marginal del país, ¿Será porque justamente en la actualidad se posee esa característica “alopátrica”?.
Seguramente que sí, porque nuestra historia es totalmente diferente a los del sur, donde los choques organizacionales e institucionales generaron las grandes diferencias en la economía, con supremacía del sector financiero, del sector trabajo, que generó una fuerte interrelación con el derecho de propiedad y el conocimiento-tecnología.
Es por eso que en esta etapa, el nuevo modelo organizacional del norte, se debe analizar dentro de esa diversidad institucional que surge con el modelo extremo del capitalismo de mercado. (De Bases para la transformación del norte –Construir no destruir. LG). Por Luis Gorritti