
El proceso de privatización del ferrocarril Belgrano Cargas y Logística comenzó a despertar un fuerte interés en el sector privado, con al menos dos grandes grupos empresariales que ya manifestaron su intención de participar de la futura licitación. Se trata del Consorcio Pro Ferrocarril Belgrano, integrado principalmente por cerealeras -como Cargill, AGD, Bunger y Louis Dreyfus Company- asociadas con un operador ferroviario especializado, y del gigante mexicano Grupo México Transportes (GMXT), uno de los mayores actores del transporte ferroviario del continente.
La posibilidad de que capitales privados ingresen en la operación del Belgrano Cargas genera expectativas en todo el país, y particularmente en el norte argentino, donde el ferrocarril cumple un rol estratégico para el traslado de la producción agroindustrial y minera hacia los puertos de exportación.
La segunda manifestación de interés llegó desde México. Grupo México Transportes USA (GMXT), uno de los mayores operadores ferroviarios del continente, anunció públicamente su intención de invertir hasta 3.000 millones de dólares en el sistema ferroviario argentino. El anuncio fue realizado por su CEO, Bernardo Ayala, durante el evento “Argentina Oro, Plata y Cobre 2025”, organizado por Panorama Minero.
Más allá de estas señales de interés, el proceso licitatorio impulsado por el Gobierno nacional viene registrando demoras. Si bien la privatización del Belgrano Cargas fue incluida dentro del paquete de empresas a concesionar, todavía no se definieron los pliegos ni los plazos formales. Lo que sí está confirmado es que la gestión nacional cambió su idea original de avanzar en una desintegración vertical del sistema, para avanzar en un nuevo pliego que permite ofertas integrales por el material rodante, los talleres y la operación de la infraestructura.
Otro punto que requieren los potenciales inversores es que se habilite a los adjudicatarios a acceder a los beneficios del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Este marco ofrece ventajas tributarias y cambiarias, además de la opción de recurrir a tribunales internacionales para resolver disputas. Para acceder a este esquema, los proyectos deben cumplir con requisitos de inversión mínima, que el gobierno estima en US$ 1.000 millones.
Para provincias como Salta, el Belgrano Cargas cumple un rol estratégico, tanto para la logística del sector agroindustrial como para el desarrollo minero, especialmente en el transporte de litio, boratos y otros minerales desde la Puna hacia los centros industriales y portuarios.
Una empresa deficitaria
El motivo de la privatización obedece a que según el gobierno tiene un déficit obsceno y una excesiva cantidad de empleados, que cobran y no trabajan. El balance 2024 tuvo saldo negativo de 112 millones de dólares. Los gremios contradicen la información diciendo que en los dos últimos años consecutivos contabilizaron más de 8 millones anuales de toneladas de carga a favor.
Según fuentes periodísticas el Belgrano Cargas tienen 4558 empleados y cobran $5.000.000 los directores y los gerentes $ 4.200.000 en mano, una situación curiosa y que se debe a que hay muchos empleados políticos, por lo que la motosierra estará presente.
En los gremios, ante las acusaciones del Gobierno sobre la cantidad de conductores a la hora de un viaje de un tren de carga, aclararon: “Los trenes de carga deberían ir a 60 kilómetros por hora, pero eso no es así. Hoy tienen un promedio de velocidad de 15 kilómetros a 35 o 30. Los conductores son relevados cada nueve horas. Un tren de Buenos Aires a Salta tarda 20 horas, entonces necesitas llevar tres conductores y tres suplentes”.