
El Gobierno provincial, se encuentra en una incertidumbre total, en las relaciones nacionales fuera de la provincia se encuentra alineado en general, mientras que cuando le toca llegar a los locales el discurso cambia y solo son críticas a la conducción nacional, luego para el popular es difícil entender.
De esta manera se comportó nuevamente el gobernador Sáenz, en la entrega de viviendas a familias adjudicatarias, donde volvió a cuestionar la paralización de la obra pública nacional, en un contexto marcado por restricciones fiscales y por la reciente firma de un anticipo de coparticipación de $259 mil millones desde Nación. Nuevamente hubo críticas al Gobierno nacional, sin dejar de dar señales de continuidad en el vínculo institucional.
El acto tuvo además datos concretos de gestión, ya que se entregaron 40 viviendas ejecutadas por el Instituto Provincial de Vivienda (IPV), originalmente financiadas por Nación pero finalizadas con fondos provinciales tras la interrupción del financiamiento nacional. La provincia sostuvo que, en este esquema, ya más de 4.300 familias accedieron a la casa propia en todo el territorio.
“Nos dicen hace dos años y medio que no hay más obras públicas en todo el país. Se cortó de cuajo la obra pública”, afirmó Sáenz. Y remarcó: “difícilmente entregaremos o haremos algo que tenga que ver con la obra pública”.
Eso sí no dejó de lamentarse de la época en que le tocó gobernar “No es fácil gobernar, y mucho menos en momentos difíciles como los que nos ha tocado vivir: pandemia, sequía, inundaciones, incendios y ahora la economía”, dijo.
En realidad es lo que tiene que hacer no esperar de la Nación, sino encarar con fondos propios, reducir los gastos extremos en el elefante blanco y comenzar a estructurar nuevos proyectos provinciales, es lo que venimos pregonando de una Salta Confederal. Mientras no la tengamos seguiremos llorando la leche derramada.