Por Luis Gorritti
Nuevamente lo que se denomina “la grieta” está en lo más alto en la vida social del país, el fracaso en la aprobación del Presupuesto 2022 demuestra que el diálogo, el debate, el consenso es puro “verso”. Los que se dicen representantes en este sistema de gobierno no dejan de ser levanta manos de las estructuras partidarias en disputa. El país sufrió un nuevo fracaso, al no aprobarse el Presupuesto 2022, obligando a tener que prorrogar el Presupuesto 2021, y esperar en todo caso su nuevo tratamiento para marzo de 2022, por cierto, con todos los efectos negativos que produce. El Presupuesto/22 fue enviado conforme lo dispone la Constitución en setiembre pasado y durante casi tres meses durmió en la Cámara baja, más allá de los dimes y diretes de la oposición y el oficialismo, la verdad es que los legisladores lo dejaron en forma totalmente displicente para ser tratado en una de las últimas sesiones, a sabiendas que es la ley fundamental de la Nación. Lo cierto es que la no aprobación del Presupuesto, por culpa exclusiva de los sectores involucrados en sus estructuras, produce una serie de consecuencias que debe asumirlo la clase media y la clase inferior, los pobres. Recordemos que el Presupuesto es lo que se denomina la ley de leyes, y es un instrumento de política económica y de planificación gubernamental para un año, donde se refleja los gastos y recursos del Estado Nacional o en su caso el Provincial o Municipal, sin perjuicio de que posteriormente se cumpla o no. Por lo tanto no tener un presupuesto es desconocer cuáles serán los gastos o inversiones previstas y los recursos que ingresaran o vendrán, es no tener el timonel para andar. Y allí está el problema, porque para andar se utilizará el timonel anterior viejo, atrofiado, usado y con pocas posibilidades de servir. Pero, es lo que hay, lo que se tiene. Y en se marco ¿Cuáles son los efectos de no poder usar el nuevo timonel?. Por cierto incidirá en los gastos del Estado, sobre todo en las inversiones y en los recursos del Estado, en tener financiamiento para el crecimiento. Y uno de los efectos más desastrosos que produce la no aprobación del presupuesto 2022, en materia de recursos es que dejó sin posibilidad de renovar el “Impuesto a los ricos”, un gravamen que permitió recaudar en el 2021 unos 237.000 millones anuales. Esta carga tributaria forma parte del Impuesto a los Bienes Personales que se impuso a contribuyentes con capacidad contributiva calculando sus impuestos sobre el valor de sus bienes en el exterior que excedieran el mínimo no imponible con una alícuota del 0,70 % al 2.25%. Ahora el Estado ya no lo tendrá esta cantidad de ingresos, ni tampoco la repatriación de capitales que se acordaba y el impuesto no tendrá sobretasas. Todo esto estaba previsto en el Presupuesto 2022 para mantenerlo en el tiempo, de esta manera los únicos beneficiados son los “ricos”. Como se hará para reemplazar está perdida para el 2022 es un misterio. Peor aún este martes se tratará el aumento del mínimo no imponible en el impuesto a los bienes personales, que por cierto es razonable, pero tras la eliminación del impuesto a los “ricos”, generará una nueva disminución en la recaudación, al aumentar la franja de no contribuyentes. Todos estos efectos nacionales también redundan en el Presupuesto provincial, por la coparticipación, justamente se tardó tanto tiempo en remitir el presupuesto provincial a la legislatura, incumpliendo el mandato constitucional salteño de tiempo y forma, con el argumento de no tener las bases del presupuesto nacional. Cuando se remitió el presupuesto nacional, se procedió a remitir el presupuesto provincial con las mismas proyecciones una inflación del 33%, un crecimiento del 4% y un dólar a $ 131,1. Y la pregunta obligada ¿Qué pasará, con las inversiones previstas para el 2022 por el gobierno salteño?. Diversas obras se habían previsto, ahora seguramente deberán ver como buscar financiamiento. Sin embargo no es como dice un Senador nacional salteño por Twitter que “Salta no perdió ninguna obra…”. Esto realmente es desconocer el principio de la unidad presupuestaria, porque no solo son las obras de la Nación en la provincia sino las obras provinciales previstas con fondos coparticipables. El no haberse aprobado el Presupuesto 2022, por cierto surge notorio que se ha favorecido a los contribuyentes que pagan el Impuesto a los bienes personales con bienes en el exterior (“ricos”), y por eso –muchos de ellos contribuyentes- levantaron la mano por el rechazo de la ley de leyes, ante la inoperancia de la otra parte de la grieta y perjudicado a numerosas provincias. En definitiva quienes nuevamente son los perjudicados de las andanzas de los representantes populares son los ciudadanos de a pie, en este caso los de clase media y baja. En la provincia, el oficialismo tendrá que hacer malabarismos para lograr un equilibrio entre gastos y recursos en el 2022. Veremos qué pasa.
