Ese mercado blue 

Por Luis Gorritti 

El mercado del dólar “blue” en realidad es un mercado donde la timba financiera es una constante, donde los grandes jugadores realizan sus operaciones de pases y toman ganancias, sin embargo ese juego, lo trasladan a doña Rosa que cuando ve que el proceso inflacionario gira alrededor del verde, y decide participar.

Es allí donde, el común de la gente comienza a preocuparse por sus ahorros y decide, como una manera de resguardar sus ahorros, también de participar del juego. Pero al juego hay que entenderlo, los grandes jugadores, son los que tiran la “bola” y su juego es de pases, mientras que doña Rosa debe mantenerlo en el tiempo para mantener sus ahorros, de no ser así seguramente perderá y seguirá “participando”. Así por ejemplo el dólar se estancó allá por octubre de 2020 cuando llegó a $ 195 y durante todo este tiempo estuvo por debajo de otros índices inflacionarios.

Y si se actualizaría con el INDEC, desde esa fecha hasta junio de 2023, su costo sería unos $ 972,54, según su actualización. Por cierto que este valor, comienza a resurgir y buscará su paridad inflacionaria mientras que los observadores políticos analizan que sucedería, a modo de futurología.

En las reuniones empresariales y políticas, miran y miran al que tocaría la política monetaria a fondo, que está muy  ligado a la moneda verde extranjera y su impacto no deja opciones de su revalorización. De esta manera Milei, generó su proyecto hace casi dos años, donde la situación de contexto era diferente en términos monetarios, de hecho nadie creía en su crecimiento político, llegó ante el hartazgo por la casta, y allí no se le daba mayor importancia.

El tiempo pasó y su política acorrala al resto, hoy todos tienen la bomba en sus manos, Milei con el cierre del BCRA genera ya desde este momento, ni esperar si triunfa, hasta que asuma una corrida de pesos hacia el verde, el canje de títulos públicos con las Leliqs puede generar una corrida, sea una hiperinflación si se bancan o un plan Bonex y en un tercer aspecto ya aparecería la dolarización, por cierto con un acomodamiento de los precios relativos, una devaluación del peso con salarios bajos, disminución del consumo y un quiebre de activos de empresas, las endeudadas. ¿Una historia repetida?

Sin embargo algo positivo podría encontrarse, que los dólares invertidos del “colchón”, deberán volcarse a circular, no hay motivo de resguardar ya los ahorros en esa moneda, lo que debería generar la iniciación de la nueva actividad productiva. Allí habría que apostar. Los otros candidatos no se quedan cortos Patricia Bullrich quiere utilizar los ahorros de los argentinos porque no van a venir capital extranjero, según dijo ¿Quiere otro corralito?, ella es conocedora del tema porque formó parte del gobierno de la Rua que confiscó los depósitos y luego vino la devaluación del peso.. el tercero en discordia es Horacio Rodríguez Larreta, quien quiere un dólar flotante, sin restricciones, pero sin respaldo hoy el dólar con esta política no tendría techo, de hecho entraríamos a un default y nuestra deuda crecería proporcionalmente a la devaluación, seguiríamos en lo mismo o peor.

Ni que decir del ex presidente que tomó la deuda con el FMI y es el responsable de lo que vivimos junto a María Eugenia Vidal que algo de consenso todavía tienen, quién devaluó un 500% y quiere continuar realizándolo pero más rápido, una película que ya vivimos y en una situación de crisis terminal de una magnitud sin precedente, hoy le da su apoyo a Bullrich, mirando de reojo a Milei.

Tampoco se queda atrás el oficialismo tanto de Alberto como de Cristina, el primero con intensificación de controles busca generar mercados alternativos pero el dólar seguirá por las nubes, mientras que Cristina y el kirchnerismo, no podría lograr plan una estabilización de gobernabilidad, por eso felicita a Masa por el desarrollo de sus funciones y la disminución de la inflación en junio pero con resaca en julio.

En definitiva, con este mercado blue, existe una gran incertidumbre en la sociedad, la bomba la tienen los actores en sus manos y la sensación es que le explota a cualquiera de ellos, por lo que el caos social y político es inevitable y por cierto inimaginable.