
El aumento de los costos, pero sobre todo la disminución del consumo de pan genera el problema de la crisis de panaderías salteñas. Según manifiestan las ventas se redujeron entre un25% y un 30%.
Daniel Romano presidente de la Cámara de Panaderos de Salta dijo a un medio de prensa “Pensábamos que marzo iba a ser el peor mes, pero mayo fue aún más crítico”. De esta manera describió la situación por la que atraviesa el sector.
Agregó que el consumo cayó entre un 25% y un 30%, y que no hay señales de recuperación. “Estamos atravesando una situación muy difícil. El consumo no repunta y cada mes es más complicado”.
Los productos más afectados son los que solían alegrar la mesa familiar: facturas, masas y productos dulces. “Una factura cuesta entre $ 500 y $ 700. Ya no se ven chicos saliendo del colegio a comprar algo en la panadería, como antes. Eso se perdió”, lamentó.
A este panorama se suman los aumentos en servicios como la luz y el gas, que golpean directo a los costos de producción. “Las subas son altísimas. Y encima, en las últimas semanas, insumos como la margarina y la grasa aumentaron hasta un 80”, explicó.
Para resistir, muchas panaderías redujeron turnos, adelantaron vacaciones o buscaron créditos para evitar el cierre. Pero ni siquiera las moratorias impositivas son un alivio. “La AFIP cobra intereses altísimos. Ya no se puede sostener ni así”, afirmó.
A nivel nacional, más de mil panaderías cerraron sus puertas. En Salta, algunas pequeñas ya bajaron la persiana. “Estamos tratando de evitarlo, pero la situación es crítica”, reconoció el dirigente.
Romano también apuntó contra la falta de políticas de apoyo concretas: “El crédito es inaccesible, con tasas cercanas al 80%. Así no se puede sostener una pyme”.
Además, denunció la creciente competencia desleal del comercio informal: “Panaderías legales deben competir con vendedores callejeros o grandes productores que distribuyen sin pagar impuestos ni registrar a sus empleados. Es una pelea muy desigual”.
En cuanto a los precios, aclaró que el mercado está completamente desregulado. El pan francés ronda entre $2.500 y $3.000, mientras que las facturas pueden costar entre $500 y $ 1.000, según la zona.
¿El frío traerá alivio? Para Romano, “tal vez haya un leve aumento del consumo, pero del 5% como mucho”. “Mientras la gente no tenga más plata en el bolsillo, el consumo seguirá paralizado. Es simple”, cerró.