
Los nuevos tiempos que se vienen en la Argentina son bastantes confusos, la grieta política generó una especiación híbrida donde comienza una verdadera ebullición. El Presidente argentino en Davos logró lo que ningún otro presidente logró, que se le prestara una atención mundial.
Su discurso golpeó duro contra la estructura política económica internacional. Milei es el gobernante que avisó a la población argentina cuando asumió las duras medidas que tomaría como consecuencia de la crisis producida por los gobiernos corruptos anteriores y que por cierto significa un gran deterioro de los ingresos de los ciudadanos teniendo un fuerte impacto inflacionario.
Al mismo tiempo golpea duramente contra el sector empresario abriendo el comercio internacional lo que generará el cierre de numerosas empresas no competitivas, con el lógico estado de perdida de trabajo. Ello en el tiempo permitirá un acomodamiento de la estructura productiva del país que lógicamente generará el regreso a la actividad económica empresarial, con una economía más comparativa que allí si será competitiva.
Sin embargo, con la derrota de la vieja política, sus representantes comienzan a taladrar el piso a pocos días de la asunción del nuevo gobierno. Pretenden soluciones mágicas en el corto tiempo, cuando ya el Presidente había adelantado que su modelo de país es un proyecto en el corto, mediano y largo plazo.
Sin interesarle nada de ello, surgen algunos caídos de la dirigencia política del peronismo que aprovechan esta situación de crisis en transición para buscar posesionarse como salvadores de la Patria.
Así, utilizando el mismo sistema que usó Milei, las redes sociales, un espacio en el que no se derrocha dinero o muy poco, un fracasado peronista, Guillermo Moreno ex Secretario de Comercio en el gobierno kirchnerista, y candidato presidencial en las PASO con el partido Principios y Valores, donde no logró superar el mínimo de votos, pretende en el futuro cercano liderar el regreso del peronismo.
De esta manera en las redes, el fracasado peronista comenzó a buscar instalarse en la población, y especialmente en tik tok donde su figura es constante, a ello sus partidarios le suman en Buenos Aires carteles y pintadas con su nombre.
El dirigente Moreno, no se cansa en recalcar que es peronista y que los anteriores gobiernos no eran peronistas, eran social demócratas o de otros partidos, menos peronistas, sin darse cuenta, que todos son del mismo espacio y especie, peronistas. Pretende separarse de tales gobiernos cuando él fue parte del mismo peronismo decadente y corrupto que nos llevó a todos a esta situación de crisis.
Los antiliberales de medios de comunicación y sus periodistas, sean gráficos, radiales o televisivos, en especial aquellos que han perdido su “sobre”, comienzan a operar dándole espacio para que difunda su unicentrismo político porteño, pretendiendo difundir y confundir a los jóvenes liberarles y actuales con un mensaje perimido para todo el país.
Así explica, a modo de enseñanza sobre lo que piensa sobre la realidad social, económica y política desde un punto de vista de la doctrina peronista, ensalzando a Perón y Evita, pretendiendo dirigirse por las redes a la juventud, pero olvidando que los millennials, centennials y los Alfa ya no quieren peronismo.
Su solvencia comunicacional irónica hacia sus contrincantes llama la atención sin dejar de observarse que no es más que otro peronista unitario que desde Buenos Aires pretende dar las instrucciones para que se organicen en el corto plazo las distintas provincias, nuevamente olvidando que en los nuevos tiempos, como el mismo lo dice –respecto a Córdoba- son ya no federales sino confederales en la nueva posición.
De esta manera, el peronismo está desarticulado y el último gobierno de Alberto Fernández junto a Cristina Fernández de Kirchner son de los peores mandatarios de la historia Argentina, permitieron que el partido peronista quedara diezmado y sin trasvasamiento generacional, y ante el fracaso también de Mauricio Macri, permitieron que asumiera el liberal Javier Milei un supuesto anarco capitalista, que con esa política favorece a todas las provincias que miran la Confederación como una forma federal de gobierno para la nueva Argentina.
De esta manera Guillermo Moreno, como todo político porteño, esta vez tendrá su límite y será la Provincia de Buenos Aires, pero allí está Kicillof, por lo que Moreno “simplemente una ilusión”.
