Entre la realidad y la mentira

Por Luis Gorritti

En la mitología griega Ápate era la diosa que personificaba el engaño, el dolor o fraude y era acompañada por los denominados pseudologos (las mentiras), y como todo personaje de este lado oscuro, era astuta, y su pueblo preferido era los cretenses, conocidos por ser grandes embaucadores. En la actualidad vemos que Ápate está personificada en la “casta intocable”, que son sus seguidores genuflexos y que durante los muchos años incluso en el periodo democrático (1983) nada cambió, al contrario cada día la realidad dejó entrever como los políticos, empresarios corruptos, periodistas afines, iglesia retrógrada permitieron que los pseudólogos pusieran sus cimientos en la sociedad, especialmente en la nuestra, la salteña. Desde el gobierno de Roberto Romero, pasando por Hernán Cornejo, Ulloa,  Juan Carlos Romero, Juan Manuel Urtubey y Gustavo Ruberto Sáenz, vemos que hicieron honor a la diosa griega y sus pseudólogos.

Roberto Romero con los taxis (se acuerda), Hernán Cornejo con el negocio de los bonos y préstamos del Banco Provincia, Augusto Ulloa con el negociado por el retiro de los bonos,  a partir de JUCARO, Ápate comenzó a reinar; los temas denunciados por corrupción son innumerables y actualmente duermen en los estrados judiciales. Urtubey profundizó las mentiras, con las obras del fondo de Reparación Histórica, los del Bicentenario y peor aún no se investigó al desaparecido Ministerio de la Primera Infancia (Cr. Abeleira), y para cubrirse en un futuro –que logró- cooptó el poder judicial y sus causas judiciales posteriores directamente no prosperan. El gobierno de Sáenz continúa haciendo honor a Ápate, nos quiere hacer creer, que nada tiene que ver con J.C.Romero ni Urtubey, sin embargo es una triada del mismo riñón, no se denunció ninguna irregularidad de su antecesor, espera que todo se calme, hizo una reforma constitucional sólo para la “casta política y judicial”, hacen negocios con los adoquines. Como vemos, a través del tiempo todos fueron y son seguidores de la diosa griega Ápate, la sociedad fue engañada.

Hoy la campaña política se ha adelantado y el regreso al ruedo para el 2023, está en marcha, los pseudólogos lo saben y comenzaron a girar la rueda, pusieron un caballito de batalla de unidad, para ser reelegidos en el 2023 “el federalismo”, que aglutina a todos los genuflexos y a la “oposición” los acorrala con la bandera federal a través de la igualdad. Nada más alejado de la realidad. La igualdad quedó atrás, lo que debe primar en la actualidad es la equidad, de nada sirve que seamos iguales con la Nación sino existe equidad. Todos somos iguales ante la ley, pero no todos somos juzgados de igual manera.

En esta campaña iniciada, por medios gráficos y radiales se observa como el Poder Ejecutivo provincial, en las últimas semanas comienza a impactar en los niveles populares, mediante un discurso donde indirectamente lo destina a quienes critican su gestión, sin proponer nada, con toda razón porque esa oposición forma parte de la “casta política”, son inútiles, y terminan a la larga sumando para ser serviles al gobierno de turno.

Lo cierto es que realidad y mentira, juegan un papel importante en la sociedad, así no es importante cuantas veces se miente, se la vive mintiendo, sino el propósito que tiene esa mentira. La mentira ya no es ocasional se ha instalado en la “casta política” y la practican concretamente sin pudor a sabiendas, llenan la realidad de mentiras, como el nuevo contubernio contra Sáenz del frente Avancemos. ¿Se acuerdan de criminal nazi Joseph Goebbels que decía miente, miente que algo quedará?, hoy ya mutó esta frase, y la consigna sería “miente, miente porque es la única verdad”. Así el discurso de los políticos sufre el «síndrome de Casandra», -sacerdotisa de Apolo, que por amor el dios le dio el don de la predicción pero ella lo traicionó y él la maldijo manteniendo el don pero que nadie le creyese, así predijo el engaño del caballo de Troya y nadie le creyó-. Hoy nadie cree en la “casta política”.