Estados Unidos en la cuerda floja

La semana pasada el Departamento del Tesoro emprendió de inmediato medidas especiales para evitar un incumplimiento de pagos que podría ser devastador. Estados Unidos ha alcanzado el límite de deuda, lo que significa que el gobierno no puede pedir prestado más dinero, a menos que el Congreso acuerde suspender o cambiar el límite, que actualmente asciende a casi US$31,4 billones.
Típicamente eso es lo que sucede. Desde 1960, los políticos se han movido para aumentar, extender o revisar la definición del límite de la deuda 78 veces, incluidas tres solo en los últimos seis meses. Pero las nuevas tensiones en el Congreso, donde los republicanos acaban de tomar el control de la Cámara de Representantes y piden recortes de gastos, han generado inquietud ante la posibilidad de que los políticos demoren en reaccionar esta vez, lo que podría llevar a EE.UU. a un default intencional por primera vez en su historia.
¿Qué hará Estados Unidos ahora? Para la mayoría de la población, el impacto debería ser apenas perceptible, al menos en los primeros meses. El Departamento del Tesoro de EE.UU. puede manejar la situación tomando medidas para evitar que realmente se sobrepase el límite. En el pasado, esto ha incluido pasos como suspender inversiones que se supone debe hacer en los fondos de beneficios de salud y jubilación para los empleados federales, y luego volver a cubrir esos fondos en una fecha posterior. Los analistas esperan desde ya que el debate sobre el tema este año ponga nerviosos a los mercados financieros.
Después, ¿catástrofe económica? Yellen estima que las medidas especiales pueden ganarle tiempo al país al menos hasta junio, momento en el cual el gobierno ya no podrá pagar sus cuentas. Ese es el escenario que muchos analistas ven como una verdadera catástrofe económica. En el caso de que se alcanzara, algunos dicen que las autoridades tendrían que hacer todo lo posible para evitar el incumplimiento de pagos. Un incumplimiento podría arruinar la confiabilidad del país, lo que afectaría a los mercados financieros mundiales, el dólar como moneda se debilitaría y los costos de endeudamiento aumentarían.