Por Luis Gorritti

La confianza no es otra cosa que creer que quienes llevan adelante determinadas ideas o pensamientos la reforzaran con sus acciones permitiendo que esas conductas eliminen las incertidumbres y consoliden las relaciones humanas.
Sin embargo, vemos en la realidad eso no ocurre. Un nuevo año de elecciones y las caras son las mismas, más aún notamos día a día que los políticos de ideas contrarias y métodos propuestos distintos se unen, en aras de nada o de mantenerse.
Solo dicen que quieren dar soluciones a los distintos problemas sociales, sin embargo eso lo venimos escuchando desde hace décadas sin concreción alguna. Todo esto nos lleva a reflexionar, ¿Qué está pasando en nuestra Salta?, porque la confianza es fundamental en la vida social, y ese nivel de confianza del ciudadano es muy bajo para nuestros representantes.
La confianza debe estar en todos los actores de la sociedad, tanto público como privado, y es lo que falta en la actualidad. En estas elecciones 2023 la sociedad se encuentra totalmente desmoralizada de todo, especialmente de los políticos, ya que han perdido su confianza en ellos, no los quieren, quieren nueva gente que no hayan participado en política o que tengan una convicción concreta de llevar adelante lo que realmente la gente desea para una convivencia feliz. Nada Más.
Justamente eso es lo que los políticos no saben interpretar y solo buscan poder o mantenerse en el poder para enriquecerse. Es por eso que en estos tiempos que se acercan, las elecciones 2023, la gente ha perdido la confianza en todos los políticos y en los partidos políticos, no quieren ni siquiera participar ni afiliarse. Así esa pérdida de confianza se traduce además en desconfianza, la gente grande descree de todo, y la gente joven pudiente emigra al exterior, pero la gente joven no pudiente emigra de la democracia, dela participación, nada les interesa.
Los jóvenes a quienes se les dice que son el futuro del país, ya no están, no participan, y la pregunta es ¿Qué futuro les espera a los nuevos ciudadanos?. Entonces como no desconfiar, como no descreer si el sistema no funciona, todos quieren un puesto en el Estado, otros quieren planes, otros casar en el zoológico y se llevan millones sin trabajar como no perder la confianza ante la mirada de una sociedad corrupta. Entonces la confianza del ciudadano común está perdida.
Si bien decimos que la Democracia está consolidada, no así la República, por causa del incumplimiento en sus principios, lo que hace que en esa Democracia no alcance la confianza que debe existir ante los cambios de pensamiento y tolerancia, y eso es culpa de quienes se encuentran en el poder, políticos, jueces, iglesia, prensa y empresarios, esa casta de la que habla un nuevo personaje. Es hora de volver a recuperar la confianza, la ciudadanía debe rechazar a todos aquellos que no supieron cambiar o cumplir lo prometido, y sólo caen en el tobogán de su propio individualismo para enriquecerse y tener como señor al Dios Dinero..