
Por Luis Gorritti. En nuestra edición del 10-6-2024, escribíamos sobre la especiación argentina, es decir sobre el proceso evolutivo que ha tomado nuestra nación para vernos hoy en día transformados en varias espacios distintos.
Desde el nacimiento de nuestra nación, se fue consolidando ese proceso evolutivo de ir en camino de poblaciones distintas en nuestro extenso territorio. Así las grandes luchas por ser una sola especie tardaron 43 años desde 1810 a 1853. Eso no fue logrado, así el periodo de la organización nacional terminó con una Constitución liberal, incluyendo en la bolsa a quienes durante años estaban en un bando o en el otro. Unitarios y federales, pero basado en un sistema federal o confederal. Federal como querían los porteños y confederal como lo querían las provincias.
Justamente por esas razones políticas, tras el triunfo de los confederados en la batalla de Cepeda (23/10/1859), Urquiza, no impuso las condiciones de vencedor a Mitre, quien con el argumento de la unificación federal, logró con el Pacto de San José de Flores, que Buenos Aires se incorporara a la Confederación pero eliminaron esta palabra de la Constitución reformada en 1860 y Buenos Aires con el federalismo logró una Constitución unitaria, mirada siempre de Capital Federal.
Estas diferencias no se calmaron allí, se fueron profundizando a través del tiempo, tanto en lo ideológico peronismo-antiperonismo, alcanzar el denominado kirchnerismo-antikirchenerismo, y ahora libertarios-antilibertarios, pasando por liberales, neoliberales-antiliberales, siempre mirando de Buenos Aires y el interior, de esta manera volvemos a revivir el pasado para enfrentarnos es como volver a enfrentar el federalismo y el centralismo.
Así, unos se encuentran en forma binaria uno de un lado y el otro enfrente, como una grieta. Una grieta que fue notoria como vemos desde el regreso a la democracia, y generó la teoría de los lados, volvemos, de un lado el peronismo que cooptó el Estado, para manipular las reglas y del otro todos los partidos antiperonistas, buscando la implementación de los valores. Son caminos distintos unos van al norte y otros al sur, no hay coincidencias.
Esto generó una nueva crisis, entendida como cambios profundos que generan consecuencias profundas a través de un proceso en el tiempo, y tal crisis, en la teoría de los lados, se intercambiaron, los que no estaban en el Estado pasaron a estar en él y los que estaban se fueron, pero la crisis se profundizó aún más por esta situación, al llegar los nuevos con un modelo diferente en lo político ideológico y territorial cultural.
De esta manera la grieta no se la debe plantear como que: “si se soluciona ella, se reparan todos los problemas del país”, sino, que ¡si existe!, nos hace ver que la teoría de los lados es cada vez más real, y la crisis existente en la actualidad es la mayor que hemos tenido en nuestra historia. Por lo tanto los proyectos de ambos lados son distintos e inconciliables llámese por su hegemonía mileismo antimileismo.
En ese marco se visualiza una etapa de transición tanto económica como política, el nuevo lado ocupante considera que el otro lado –peronista, kirchneristas, social demócratas, izquierdistas, radicales etc.- tenían un modelo económico-político centralista en esta crisis basada en la emisión monetaria. Es por ello que el modelo totalmente opuesto, sin emisión monetaria, reducción de las cuentas fiscales, cuasifiscales, y análisis de la paridad cambiaria, tenga que enfrentar los grandes problemas -muy comunes- existentes a lo largo y ancho del país.
Sin embargo el modelo con el que llega la nueva fuerza, no es un modelo de capitalismo estándar, sino un modelo en transición, distinto de mercado, que busca crear su propia especie de capitalismo: el anarcocapitalismo. Es decir que usando términos biológicos, existe una especiación de las denominadas alopátrica, que quiere vivir para prosperar en el mundo. Sin embargo, hay algo desconcertante, en virtud de que de esta especiación también surge una mutación que se encuentra latente “los nacionalismos” o los “provincialismos”, que no necesariamente serán transicionales en un mercado de anarcocapitalismo.
Por cierto estas mutaciones de hecho se encuentran expectantes ante las serias dudas que generan las ideas del nuevo ordenamiento organizacional en un proceso competitivo de mercado. Más aún vemos que el modelo se aplica a un país pobre y marginado de la economía de mercado mundial. Lo cierto es que las contradicciones de los modelos produjeron la aparición de ¨nuevos ordenamientos organizacionales¨ que pueden ser eficientes en los tiempos venideros, en la medida que busquen un equilibrio en la nueva organización.
Los factores de producción deben encontrarse en equilibrio para que el ordenamiento organizacional funcione, los recursos –tierra, capital, trabajo y tecnología-, deben seguir un mismo camino, junto al derecho de propiedad. Uno con el otro y viceversa, alcanzar esta situación es el objetivo.
De esta manera los sistemas no son estáticos, sino dinámicos y en esa interacción entre sus elementos se crearán nuevas condiciones para una retroalimentación positiva, que justamente buscarán evitar nuevas especiación organizativa, para impedir caer por las fuerzas de la competencia.
Quizás esto explique porque la especiación que se ha producido entre la organización centralista del sur y el ordenamiento organizacional salteño, se produce en el norte en la periferia marginal del país, ¿Será porque justamente en la actualidad se posee esa característica “alopátrica”?. Una especiación por aislamiento geográfico.
Seguramente que sí, porque nuestra historia es totalmente diferente a los del sur, donde los choques organizacionales e institucionales generaron las grandes diferencias en la economía, con supremacía del sector financiero, del sector trabajo, que generó una fuerte interrelación con el derecho de propiedad y el conocimiento-tecnología.
Es por eso que en esta etapa, el nuevo modelo organizacional del norte, se debe analizar dentro de esa diversidad institucional que surge con el modelo extremo del capitalismo de mercado. (De Bases para la transformación del norte –Construir no destruir, LG).
Hoy esta idea se está profundizando, incluso en el propio territorio centralista donde comienzan a surgir voces visualizando que las provincias del interior deben generar su propia historia y no esperar que el centro, como ocurrió siempre, que el centro unitario siga especulando y consolidando una especiación de las denominadas alopátrica, porque durante muchos años esta separación generó un asilamiento que nos permitió, aquí en el norte, evolucionar de una manera diferente respecto al sur, que si bien no estuvimos completamente aislados existió y existe una relación por distribución continua, de las denominadas parapátrica, es decir de presiones selectivas nacionales. Y esto, es lo que hay que cambiar. Por Luis Gorritti