
La venta de combustibles líquidos alcanzó en julio a 1.368.722 metros cúbicos, con una caída interanual del 6,4%, el mayor porcentaje desde noviembre de 2024, completando de esa manera seis meses consecutivos de descensos.
La merma en el consumo de combustibles obedece a diferentes razones, entre las que la pérdida del poder adquisitivo de la población es una de las principales, pero no la única, ya que deben agregarse el uso de fuentes alternativas como el GNC, en especial en el transporte público de pasajeros, el incremento en la venta de autos eléctricos y las diferencias de precios respecto de países limítrofes, lo que afecta principalmente a las estaciones de servicio de localidades de frontera.
Asimismo, se observa una mayor caída en las ventas de naftas que en las de gasoil, al punto que el mes pasado este último combustibles lideró los consumos en seis provincias.
Si bien las ventas de julio tuvieron una mejora del 2,8% en relación con las de junio, si se las ajusta por la cantidad de días de cada mes en realidad mostraron un descenso del 0,5%.
Al respecto, la nafta súper registró un descenso del 7,8% y la premium un 6,4%, una diferencia que fue más amplia para el gasoil, con bajas del 7% en el segmento común y sólo 1,9% en el premium.
Pero como de acuerdo de ello en Salta el impacto fue todavía mayor.
Andrea Guraiib, presidenta de la Cámara de Expendedores de Combustibles de Salta, confirmó que la retracción se siente en las estaciones de toda la provincia y señaló que la disminución interanual se ubica entre el 10% y el 12%, dependiendo del producto.
“Son datos reales y de hecho lo estamos nosotros sintiendo en todas las estaciones de servicio de la provincia”, afirmó.
Para Guraiib, detrás de la caída hay dos factores principales: la pérdida de poder adquisitivo de las familias y la menor actividad económica en distintos sectores.
“La reducción del poder adquisitivo de las familias impacta directamente en el consumo de combustible”, explicó.
A eso se suma, según la dirigente, la retracción de industrias, comercios y servicios. Cuando esas actividades reducen su movimiento, también disminuye la necesidad de transporte, fletes y viajes de corta y media distancia.
El resultado termina trasladándose directamente a los surtidores.
Y el dato tiene una lectura económica más amplia: “El combustible es un indicador de la actividad económica”, sostuvo Guraiib.
De la nafta al café: las estaciones buscan otros negocios
Para las estaciones de servicio, vender menos litros significa un fuerte golpe a la rentabilidad.
Guraiib explicó que, aunque aumentaron los precios de los combustibles, el menor volumen vendido y el incremento de los costos operativos achicaron sensiblemente los márgenes.
“Estamos con márgenes muy justos y con gastos de mantenimiento y operación de las estaciones de servicio que son altísimos”, describió.
Por eso, las estaciones están buscando nuevas fuentes de ingresos para compensar la caída del despacho de combustibles.
La estrategia pasa por ampliar la oferta y lograr que el cliente permanezca más tiempo en la estación.
Entre las alternativas mencionadas aparecen las tiendas de conveniencia, cambios de aceite, lavaderos, servicios adicionales y políticas de fidelización.
También buscan reducir costos financieros y bancarios, especialmente las comisiones y gastos asociados a las tarjetas.
La idea es transformar la estación de servicio en algo más que un lugar para cargar combustible: un espacio donde el cliente pueda tomar un café, trabajar, reunirse o resolver otros servicios vinculados al vehículo.
Salta, entre las provincias con mayores caídas
El dato nacional también muestra un escenario preocupante para el NOA. En julio, Salta registró una caída interanual del 15,86%, según el relevamiento difundido sobre la base de información de la Secretaría de Energía.
Sin embargo, existe una salvedad importante: Refinor no informó sus cifras de julio, una situación que impacta especialmente en los registros de Salta, Jujuy y Tucumán y puede distorsionar la magnitud real de la caída provincial.
A nivel país, la baja fue generalizada: Tucumán encabezó el retroceso con 22,41%, seguida por Jujuy con 16,42% y Salta con 15,86%.
“Solas no vamos a poder”
Frente a este escenario, Guraiib aseguró que el sector está haciendo esfuerzos para recuperar rentabilidad, pero advirtió que las estaciones de servicio no pueden resolver por sí solas el problema.
“No está en la agenda del Gobierno nacional este tema”, señaló, al explicar que desde el Ejecutivo consideran que se trata de una cuestión entre privados y que debe resolverse mediante la oferta y la demanda.
Para la dirigente, la recuperación dependerá finalmente de una mejora de la actividad económica general. “Solos no vamos a poder”, resumió.
La apuesta está puesta en que vuelvan a dinamizarse sectores que demandan combustible, como la construcción, la industria, el comercio y los servicios.
Mientras tanto, la minería, el petróleo, la energía y parte del agro mantienen niveles de actividad, pero Guraiib advierte que no alcanza para compensar la retracción del resto de la economía.