Por Luis Gorritti

Nuestra querida Salta, en estos días ha experimentado en carne propia el tema de los incendios en distintos puntos de la provincia, incluso en capital, generando inquietud por los efectos que produce el impacto de este siniestro, sin embargo también hay que tener en cuenta otros tipos de desastres naturales que pueden ocurrir, como terremotos, derrumbes, inundaciones, desertificación y sequías.
Todo ello, nos recuerda que el planeta Tierra, viene sufriendo desde hace mucho tiempo la contaminación ambiental que día a día nos lleva a estar más cerca de numerosas catástrofes. Ya las Naciones Unidas declararon a la década del 90 como el “Decenio Internacional para la Reducción de los Desastres Naturales”, por cuanto, tras los mismos las pérdidas son terribles.
Han estudiado que los desastres desde 1960 en adelante terminaron la vida de miles de personas, millones de afectados y pérdidas patrimoniales inmensurables. Esto impacta, en los países pobres, en su economía, se ve afectado el trabajo, la balanza comercial –diferencia entre lo que se exporta e importa-, y por supuesto llegan los endeudamientos externos, que someten a los pueblos durante muchos años posteriores.
Pero hay quienes consideran que las actividades pos desastres tienden a promover un desarrollo sustentable, pero en realidad, por lo general, agravan el impacto de los hechos naturales y lo peor del caso es que quienes lo sufren son los países, provincias más pobres y dentro de ellos la población más expuestas, los pobres. Todo esto ya lo advertía la ONU.

Hoy, nuestro país y en especial la provincia, con los incendios, vemos que no ha cumplido con las recomendaciones del Organismo Internacional, si bien es cierto que actualmente los problemas del medio ambiente y las catástrofes, vía comunicación, pueden ser rápidamente detectadas para disponer de medidas de atenuación reduciendo la vulnerabilidad y los costos, no es menos cierto que allí nos damos cuenta que no tenemos los medios.
Así vemos que estuvimos lento a la hora de actuar, sea aplicando los sistemas de prevención y evacuación sean los del protocolo (estructurados), sea aplicando los no estructurales (in situ), ambos reducen los efectos de las catástrofes, ¿Por qué?, porque los medios eran reducidos.
También se estuvo lento al solicitar y obtener financiamiento de la nación, que por cierto no llegan, y además los pocos organismos de cooperación que ayudan al país, lo realizan para actividades de preparación, auxilio, rehabilitación y reconstrucción de desastres, casi no hay destino para la prevención, todo es pos desastre.
Por ello vimos que desde el gobierno, informan que un importe destinado a estos eventos pedidos y comprometidos no llegaron, también vimos la lamentable exposición de un diputado nacional de la oposición rogando y pidiendo fondos en el Congreso y aumentos de partidas para el caso, que por cierto le negaron, dado que ya se habían otorgado -¿No sabía?-.
De todas maneras, nuevamente vemos como la Nación nos hace sufrir por fondos, y ante ello es necesario, que en el futuro exista una Salta autónoma, con un sistema no federal, sino confederal, donde la Nación dependa de las provincias y no viceversa.

Sobre estos acontecimientos que vivimos, sólo queda advertir para el futuro, que para reducir los impactos de los desastres naturales se debe incorporar en las planificaciones que se realizan la evaluación y mitigación de amenazas naturales, como así también en la ejecución de proyectos de inversión en las distintas zonas, como lo dice la ONU.
Sólo de esta manera podremos tener cierto control sobre el impacto de los eventos naturales, determinando cuales pueden ser las amenazas naturales, los daños que pueden causar, o en su caso la evaluación del riesgo, la probabilidad de las pérdidas que se espera. .