“Impotentes”

A merced de los fiscales penales: su falencia perjudica a la sociedad y a los imputados

Desde un tiempo atrás, con la puesta en vigencia del famoso sistema acusatorio penal las fiscalías han concentrado mayor poder en torno al inicio de la acción penal en los supuestos que los hechos denunciados e investigados sean delitos. Ante este último supuesto se presentan dos situaciones, los hechos que se investigan y los que se dejan de investigar. Las falencias de fiscalía, en ambas actuaciones, perjudican a la sociedad y a los imputados. Veamos.

En stand by

Hoy por hoy, quienes se sienten afectados por diferentes hechos que pueden ser delitos, concurren a denunciar tales situaciones por sentirse agraviados como víctima en tales sucesos. Sin embargo, luego del burocrático trámite de asignación de la fiscalía que corresponde, comienza el largo peregrinar con los auxiliares letrados y los fiscales, para quienes los tiempos procesales “no corren” y por cierto enervan, angustian y dejan a las víctimas a la espera de las ganas de los funcionarios de fiscalía.

Así las denuncias se encuentran en los estantes, o bien ahora en algún archivo digital, teniendo “el sueño de los justos”; expresión de origen griego, que en esa época se aplicaba a las personas sin cargos de conciencia, que actualmente se aplica a situaciones que están trancadas, dejadas de lado, durmiendo en el cajón, o sea que no avanza. Y si nadie reclama terminarán archivadas, para el desánimo del denunciante.

De esta manera, necesariamente la inacción, obliga a que la víctima se constituya en querellante para activar la causa, con los costos que ello significa. Es decir, que los fiscales deciden si activan o no la causa, si hay delito o no, que es su función, pero al mismo tiempo muchas causas que son delitos las dejan “morir”, no les interesa, ni siquiera abren la investigación.

Las investigadas

No obstante, en alguno de los casos, los fiscales deciden abrir la Investigación preliminar preparatoria, a fin de reunir elementos de convicción que fundamente una acusación por la posible existencia de delitos. En estos casos, lograda la individualización de los eventuales autores buscan llevar hasta las últimas instancias al proceso penal. Esta es la otra cara de la moneda.

Así en muchos casos –por no decir la mayoría- se desvela que la investigación del órgano acusador se basó en fabulaciones propias del fiscal, o amistades, más que en una actividad realista y objetiva.

En numerosos casos resonantes, que alarmaron a la provincia, como el caso de María Leonor Giné, surgió que la investigación resultó defectuosa por la evidente impericia de los que se desempeñan en tan importante cargo de médico peritos integrante del C.I.F. 

No puede olvidarse también la famosa y resonante causa de los “narcos policías” de octubre de 2016, a los cuales la fiscal, Dra. Gabriela Buabse, los acusó de ser una asociación criminal de confabulación de comercialización de estupefacientes, todo lo cual no se tuvo por acreditado a criterio del Tribunal de Juicios Sala VI en setiembre de 2018.

Por otro lado también podemos analizar el caso “Jimena Salas” en el que las actuaciones del Fiscal Pablo Paz, durante dos años y medio que tuvo a su cargo la causa, tuvo falencias sustanciales que hasta la fecha generan dudas en la sociedad y entre los colegas que analizan su actuación. Debe destacarse que se acusó a personas que resultaron absuelta lisa y llanamente (es decir, había certeza para el Tribunal que no eran autores del homicidio).

Otra causa que se destaca es el caso “Lautaro Teruel y sus amigos”, una causa por abuso sexual que siguió el mismo camino que los anteriores. El fiscal Sergio Federico Obeid decidió en su origen cuando le plantearon la falta de acción por prescripción del delito para el imputado Farfán, que estaba acusado por exhibiciones obscenas, cambiar la acusación a los tres jóvenes como abusadores sexual con acceso carnal agravado; eso sí, sin ningún elemento probatorio que conste en el legajo de investigación.  Así para los investigados hubo ¿error o malicia?. El fallo determinó la malicia, Farfán y Rodríguez fueron absuelto y se confirmó el viernes por el Tribunal de Impugnación (ver nota por aparte).

En la actualidad hay dos casos que transitan por el mismo camino, uno la falta de investigación por los robos y amenazas en el Valle de Lerma a los finqueros que, tuvieron que salir a manifestar que se armarían para que sean escuchados –por ciertos estos productores, ya se encuentran armados, -dado que están autorizados a la tenencia de armas en sus domicilios- y podrían producir una desgracia si a los delincuentes los encuentran en sus propiedades.

Esto generó que se creara una Unidad Fiscal, para investigar los hechos en esa zona, sin embargo del dicho al hecho hay un largo trecho, y no pasa nada según los productores, quienes nuevamente salieron a la palestra y pusieron en aprietos al Senador de Chicoana, quien se había comprometido con el Procurador General a dar cumplimiento lo acordado. La sensación de desidia de los fiscales designados –Portal, Torino y Guzmán- queda latiendo. 

Pero como lo dijimos, no podemos dejar de mencionar, los delitos económicos complejos donde la actual fiscal Ana Inés Salinas Odorisio, da la sensación de no tener una misma vara en el análisis de las causas. Así en la causa Socco, donde el titular de la empresa y su novia se encuentran detenidos con prisión preventiva en la Alcaidía y el gerente de ventas y un administrativo con medidas sustitutivas, ocurre que en la causa contra María Mercedes Ibarra y otros, integrantes de la Compañía Privada Desarrollos e Inversiones S.A, también quedó un tendal de damnificados por cerca de 30 millones de dólares (sí de dólares) en perjuicio de empresas importantes, abogados, funcionarios públicos, particulares etc., se encuentran en libertad.

Es decir, que en la misma situación la fiscal toma decisiones diferentes, luego la pregunta obligada es ¿Por qué? ¿Será porque el abogado defensor de la denunciada es el mismo abogado que representó a la fiscal en el caso de accidente de tránsito de su hijo?. Esta causa la ampliaremos en las próximas ediciones.

A esperar y a rezar Como vemos los fiscales, ante la creencia de ser omnipotentes, hacen y deshacen lo que quieren, ante la mirada de las pobres víctimas y de los letrados que actúan, salvo algunos habilidosos, que en muchos de los casos, en los juicios hacen entrever la ineficacia y desidia con que llevan la investigación y como algunos jueces no actúan de escribanía de los fiscales.