
Un nuevo incremento de la deuda pública provincial se avecina, esta vez con el argumento de la prioridad de la puesta en funcionamiento del corredor bioceánico entre San Pablo –Brasil y Mejillones –Chile-.
Este proyecto no es nuevo viene desde la creación del Mercosur por el tratado de Asunción en 1991 y luego modificado y actualizado en 1994 por el Protocolo de OuroPreto. Es decir la idea ya lleva cerca de 36 años y el interés por este corredor siempre fue olvidado justamente por las autoridades del sur argentino.
Hoy no se puede decir que no sea necesario, al contrario es más necesario que nunca, pero en otro esquema de estructura política nacional, ya no como gobiernos federales sino como una confederación, es decir provincias confederadas con una nueva estrategia de modelo gubernamental donde las provincias sean soberanas y recobren la total autonomía respecto al gobierno federal.
Hoy quizás estamos llegando un poco tarde en el contexto de comercio internacional, dado que Brasil ha optado por salir por Chancay en Perú en un corredor donde los chinos hicieron la inversión, mientras que en nuestro país la inversión la tienen que hacer los salteños a su costo.
Quizás esto es lo más doloroso, dado que las empresas mineras que se radican en nuestra provincia exigen infraestructuras viables para sus empresas, sin invertir un peso, contrario a lo que hicieron en Brasil, los chinos que ya están preparados para salir por Chancay.
Recordemos que el puerto de Chancay es la infraestructura portuaria más grande y automatizada de la región. Es propiedad en un 60 % por la estatal china Cosco Shipping y en un 40 % por la minera privada peruana Volcán Compañía Minera y su construcción responde a buscar la conectividad entre América Latina y Asia, en especial con China.
De esta manera seguimos llegando tarde a la fiesta y solo nos queda adaptarnos a lo que queda. Así resulta que ahora vamos a poner 100 millones de dólares para completar el corredor bioceánico autorización que ya tiene media sanción de diputados para obtener el préstamo que es un hecho dado que su autorización por el senado solo es un trámite.
Ya todo viene cocinado, porque la diputada oranense Patricia Hucena (del bloque Justicialista Gustavo Sáenz Conducción) presentó el pedido de la provincia, que ya tramitó el préstamo ante el Fondo Financiero para el Financiamiento de la Cuenca del Plata (FONPLATA).
Se hizo alharaca de la estabilidad fiscal de la provincia, la reducción de la deuda pública y que las obras se siguen ejecutando en la provincia del legado de infraestructura a pesar de la motosierra. Además que existe una reducción de política tributaria apuntando a una economía del conocimiento, la minería, la energía y el turismo.
Sin embargo el supuesto equilibrio fiscal proviene de los ingresos acumulados que se tenía en los últimos años por la cantidad de dinero que enviaba y gobierno nacional de turno, como la continuidad de los ingresos que se envían en la actualidad, lo que le permite cumplir con determinados compromisos particulares de la provincia. Pero se olvida que vienen tiempos difíciles donde el pago ordenado por el Congreso sobre leyes sociales, que más allá de su destino, implica un desajuste presupuestario establecido por el gobierno nacional, y que deberá ser compensado con la restricción del envío de nuevos valores a las provincias.
Es decir que en los próximos meses se comenzará a recibir menores ingresos de coparticipación, esperando que se derogue el 1% de los ATN a favor de nación. Es por ello que la prudencia debería reinar para emprender una construcción estratégica del corredor bioceánico, sin que sea financiado por las empresas interesadas como ocurre en el puerto de Chancay, por lo que el préstamo todavía no debería concretarse.
Aquí no es determinante la obtención de un préstamo blando con tasas que pueden ser accesibles, a pesar que hay una tasa variable, que puede entorpecer todo el préstamo, sino con la razonabilidad del escenario nacional en la que nos encontramos. Hay todavía cosas más importantes para analizar.
Las declamaciones a favor o en contra del préstamo no llevan a nada, el mismo será aprobado y si se concreta nuevamente nos encontraremos endeudados y la deriva del proceso económico nacional, que no se analiza.
Si las obras que se piensan realizar son con préstamos nos lleva a pensar que así si se puede realizar, pero no son con fondos genuinos de reducción del gasto público y simplemente es una nueva rueda que gira como la que ya conocemos.