
Cuando el mundo mira Chancay en Perú, nosotros seguimos tratando de ver Mejillones en Chile. Pero bueno, mientras sigamos siendo Federación seguiremos llegando tarde a los nuevos temas mundiales. Ya es tiempo de pensar en un nuevo sistema de gobierno el “Confederal”, sí, es el sistema con que se creó nuestra Constitución en 1953. Así lo quería la ciudadanía de aquella época, pero lamentablemente en el año 1860, por la denominada unidad nacional se volvió más unitaria que nunca y hoy lo volvemos a querer.
Sin embargo, actualmente nuestra provincia busca por lo menos mirar tener una salida al mar, a través de ese olvidado corredor Bioceánico Mejillones (Chile) en el Pacífico y San Pablo (Brasil) en el Atlántico, que surgió allá por el año 1994, con la idea del MERCOSUR.
De esta manera Salta volvió a poner sobre la mesa una de sus grandes apuestas de mediano y largo plazo: consolidarse como pieza clave del Corredor Bioceánico de Capricornio y transformar esa posición geográfica en más conectividad, más infraestructura y más desarrollo productivo.
Ese fue el eje del II Encuentro de Intendentes y Empresarios del Norte de Salta, realizado este miércoles en Campamento Vespucio, una mesa en la que confluyeron representantes del sector público y privado para repasar el estado de obras y proyectos vinculados al fortalecimiento del corredor y al posicionamiento estratégico de la provincia dentro de la integración regional.
El Corredor Bioceánico ya no se piensa solo como una idea de escala internacional, sino como una red concreta de infraestructura que puede impactar sobre el comercio, la producción y la logística en distintos puntos del territorio salteño.
Uno de los aspectos más importantes que se destacaron fue que el corredor involucra a toda la provincia, sobre una superficie de más de 150 mil kilómetros cuadrados, y que su desarrollo abre una conexión directa con Paraguay, Chile y Bolivia. Esa dimensión regional es la que explica por qué cada ruta, puesto de control, parque industrial o centro educativo que se suma a esta estrategia empieza a leerse como parte de una misma arquitectura de crecimiento.
En ese marco, se repasaron varias obras consideradas estratégicas. Entre ellas, el futuro desarrollo del tramo de la Ruta Provincial 54 que conecta con Misión La Paz, una traza que resulta clave para fortalecer el vínculo con Paraguay y que aparece como una de las piezas más sensibles del tablero logístico.
De esta manera comenzaron a ver y analizar el tema infraestructura en la zona, Tanto en Salvador Mazza como Mosconi y Vespucio, como formar capital humano para las nuevas exigencias.
De esta manera el norte salteño aparece cada vez más como un territorio donde la conectividad puede convertirse en una palanca real para nuevas inversiones y oportunidades.
Más allá de los anuncios puntuales, la señal de fondo es clara: Salta quiere que el Corredor Bioceánico deje de ser solamente una promesa geopolítica y se convierta en una plataforma concreta de desarrollo para su entramado productivo, pero un poco tarde, pero como se dice Más vale tarde que nunca.
Porque decimos esto, simplemente que en la actualidad el comercio mundial bioceánico está proyectado entre San Pablo (Brasil) y Chancay (Perú), a través de un vía terrestre que cruza estados brasileños y bolivianos por el norte y atraviesa Perú para llegar al megapuerto de Chancay.
Este corredor fue construido por las empresas chinas y con muy poca ayuda estatal brasileña y peruana, pero es un corredor mucho más viable para la actividad productiva que los pasos de Sico y Jama, que durante el invierno tienen grandes problemas.
Estos puestos si bien pueden servir en otro análisis estructural, no se debe olvidar y mirar al norte a Chancay. Salta, ya lo tiene en la mira a través de lo que denominamos “corredor de los libertadores”, Salta a Lima (Perú)- hoy Chancay.
Así pensemos los nuevos tiempos y no solo en los viejos tiempos más aún que siempre llegamos tarde por el sistema unitario de gobierno que tenemos.