Por Luis Gorritti

Hay algo que es inevitable, el transcurso del tiempo donde el devenir es fatal, así en una semana llega el día en que Javier Milei, asumirá como nuevo presidente de los argentinos, donde seguramente su discurso será breve tanto para los congresales como para el público en general.
Quizás, exponga algo del menú, que vino ofreciendo en la antesala de su postulación, que de hecho en la carta figuraba “Que se vayan todos”, que en parte es cierto, pero no todos se van, Scioli y otros quedan. Es cierto que recibirá un gobierno totalmente endeudado donde los índices marcarán que es el peor recibido de la historia argentina. El menú ofrecido en esa carta dice, que el costo lo paguen los políticos corruptos, que los privilegios de la “casta” nunca más, que el plan motosierra permita reducir el déficit fiscal para evitar la hiperinflación, cierre del Banco Central.
Así el primer objetivo está cumplido, por ahora, se fueron los inefables, pero la realidad marca, que en esta etapa el ajuste es inevitable y como tal el costo ya no será solo de los políticos ni de la casta, sino que será compartido con la clase media y con los que menos tienen. Esto no es nuevo, todos deberán ajustarse los cinturones, porque la ley del mercado es así, de los más fuertes, donde no habrá un mercado libre sino habrá un mercado sin control, donde los impuestos se mantendrán pero deben ser directos y no indirectos para mantener un equilibrio.
De esta manera Milei asumirá el gobierno, pero ¿También el poder?, Milei no tiene estructura a lo largo y ancho de la Argentina, por ello ahora todos quieren sumarse al espacio, aquí en Salta hasta los Biella, pasando por Romero, Virginia Cornejo, Liendo, dicen que colaboraron en el cuidado de los votos de la Libertad Avanza. A nivel nacional tuvo que ceder a las exigencias de Mauricio Macri, y en parte a Schiaretti, para lograr cierta gobernabilidad.
El gran problema es que la solución de la economía no solo es técnica, que si bien es la punta de la lanza, no es toda la lanza. Los tiempos que se vienen son tiempos hoscos, la gente de la tristeza estarán en la palestra, buscarán a toda costa perturbar la gobernabilidad y provocar al orden constituido. De todas maneras, más allá de ello, Milei se encuentra con la espada de Damocles, si cumple con su menú en un programa de shock , la calle arderá, pero si al mismo tiempo no lo hace y prevalecen las alianzas y favores políticos generando una inmovilidad sin soluciones económicas prometidas, implicará que la tropa a lo largo y ancho del país se rebele, ya no habrá una revolución o reconstrucción argentina, al contrario generará lo que venimos advirtiendo una disgregación por falta de una legitimidad política y la carencia de autoridad de un Estado nacional.
Pero en cualquiera de estas opciones, la reducción de los ingresos a las provincias por la coparticipación es un hecho, por lo tanto conocedores de esa situación nacional y provincial que hacen perder su calidad de vida de los comprovincianos y entrar en un tobogán sin fin, hace necesario tomar precauciones. Lo que se viene es un draconiano ajuste, y ante la escasez de dinero, muchas provincias volverán a emitir “cuasimonedas” con el argumento de la libertad, generando en el contexto actual, la disolución de la moneda. Por ello, esta provincia debe estar preparada, para cualquier acontecimiento previsto, sea con la política de shock inicial de Milei, sea con el gradualismo de Caputo-Macri.
De la misma manera que a nivel nacional se prevé reducir el gasto primario –reduciendo los gastos corrientes y los gastos de capital, obra pública-, nuestra provincia también debe comenzar a planificarlo. La inflación se acelerará en los próximos meses y ¿Los salteños como se encontrarán?. Se habla ya de “estanflación”, estancamiento de la actividad económica con fuerte inflación, pero en realidad no se llegará a eso, porque no habrá un estancamiento total de la actividad productiva, al contrario lo poco que dará cuerpo al PBI, será la balanza comercial, diferencia entre exportaciones e importaciones, porque se reducirá el consumo, las inversiones y el gasto público. Esto fortalecerá al Banco Central pero a costa de la demanda interna. Es allí donde, debemos centrarnos los salteños en nuestra producción para lograr cierta estabilidad en nuestra calidad de vida. Ojalá que el devenir en Salta sea virtuoso.