Ni los unos ni los otros

Los grandes problemas que acarrea la realidad oficialista, tanto nacional como provincial genera una situación de incertidumbre en todos los ciudadanos. La toma de decisiones nacionales que en el fondo se desviaron de lo que en su momento manifestaron a fin de poner un alto en la grave crisis existente en el país  especialmente por la situación inflacionaria vigente a fines del 2023 de un 25% mensual que evidentemente nos llevaba directamente del caos a un fracaso general.

En ese marco, la ciudadanía estaba de acuerdo con el cambio de la camarilla dominante el “Kirchnerismo”, un sector del peronismo cuya política del “Estado de Bienestar”, nos llevó a una encrucijada de la que era imposible salir.

Así apareció Milei, que sin estructura, logró captar el descontento de la gente de clase media y media alta y de los jóvenes, que estaban cansados de los políticos, que con un discurso agresivo hacia los políticos a los que denominó “la casta”,  con propuestas de  “afuera”, de la dolarización, de la eliminación de la ley de coparticipación, de la reducción del estado, de la libertad de importación, déficit cero etc., que  generó cierta ilusión en la ciudadanía que lo votó. Se sabía que la propuesta era dura pero no existía otra y la gente lo siguió.

Sin embargo ha pasado casi dos años y tres meses, y  la situación ha cambiado en cierta manera, se logró detener la inflación, se logró incrementar apoyo a su espacio político en la legislatura, se logró reducir parte del gasto público nacional, sin embargo no pudo llevarse a cabo una política coherente y concomitante con el sector productivo o importador a lo largo del país, lo que generó que esta actuación en forma fracturada con aplicación de medidas desordenadas y al mismo tiempo con gente de su espacio que generan dudas de corrupción, permitiera que la sociedad no vea visos de mejoras reales.

De esta manera ya comienzan los sectores ciudadanos a observar las elecciones de 2027, el oficialismo como siempre querrá continuar en el poder, y la oposición, únicamente el peronismo querrá volver, decimos peronismo porque el radicalismo hoy no existe y la izquierda ha perdido el tren como siempre quedado en los piquetes que ya nadie quiere.

Así en nuestra provincia con un gobierno oficialista pendular como siempre, sin tener un horizonte claro y en este caso ya alineado con el oficialismo nacional, ve con sorpresa la normalización del Partido Justicialista.  

Es que la única oposición fuerte, sería la Libertad Avanza, pero con la falta de claridad de sus dirigentes y el vuelco que está teniendo la ciudadanía que los apoyó por los desaciertos nacionales y provinciales genera que aquellos que estuvieron descontentos con los kirchneristas, siguen siendo, en el fondo, peronistas y quieran volver al rebaño.

Es por eso que muchísimos que en los últimos años sacaron el pie del plato porque les convenía, Urtubey, cuando estaba Romero Juan Carlos, Romero cuando estaba Urtubey, iban y venían, Sáenz se fue cuando estaba Romero y Urtubey, y creó su propio partido con Benjamín Cruz. Todos saben bien que la tropa del PJ se ha dispersado, que si se tuviera que volver a verificar la cantidad de afiliados existentes en los partidos por la Junta Electoral Nacional ninguno sobreviviría, nadie sabe que afiliados tienen y ni llegaría al mínimo establecido por ley. Nadie quiere afiliarse, se mantienen con fichas de hace 50 o 60 años.

El Partido Justicialista es el que más recibe fondos de la justicia electoral por la cantidad de afiliados, pero la pregunta es ¿Son reales?. Sin embargo todos los exiliados quieren volver. Desde el grupo de Sáenz siguen opinando respecto a este partido cuando ya nada tienen que ver. Mientras los muertos vivos Urtubey, Estrada, Kosiner y otros quieren estar en primera línea.

En ese tire y afloje con los dirigentes nacionales, deciden los nacionales, es lo que pasa con los partidos de distrito nacional, deciden en Buenos Aires, lo que tienen que hacer los provinciales, designan interventores cuando les molesta la dirigencia local, o ponen dirigentes afines a ellos cuando les conviene, sin respetar las Cartas Orgánicas de los partidos.

Esto ocurre en Salta donde desde Buenos Aires, tras la intervención del PJ en su momento por parte del Kirchnerismo, fracasó en las elecciones y ahora dice que hay que normalizar y peor designan a Kosiner, un muerto vivo, un retirado ya de la política, que quieres asentarse  nuevamente en el Partido Justicialista para enroscarse a favor de los viejos políticos que se enriquecieron a costa de la ciudadanía. Ya fueron.

El Partido Justicialista puede ser nuevamente la opción en Salta, pero con nuevos dirigentes jóvenes ya no los viejos dirigentes menos los muertos vivos,  con nuevos programas hacia una Salta Confederada no federal, para tener una soberanía completa no solo autonomía. La discusión que hoy se da entre los grupos de Sáenz y el de Urtubey y en su caso el romerismo, ya fue. En esta etapa deben presentarse nuevos valores lejos de estos arribistas que solo buscan permanecer en el poder por muchos años más y que las nuevas generaciones no deben permitirlo, si quieren entablar una nueva forma de justicia social, independencia económica y soberanía política. (LG)