¿Se viene la motosierra salteña?

Más vale tarde que nunca, Saénz quiere achicar el “elefante blanco” y se encamina con Milei, como consecuencia de su alineamiento a nivel nacional y el alejamiento del peronismo provincial tras las elecciones de medio término.

Así el acercamiento que insinúa el gobierno provincial con el gobierno nacional, parece que comienza con un entrelazamiento más razonable de una política coherente en el temada de los ingresos y gastos.

Pasaron casi dos años para que el gobierno provincial se diera cuenta que el ajuste a la estructura del estado era necesario, y no porque el gobierno nacional lo haya establecido en esa oportunidad. La ciudadanía lo exigía y exige que el “elefante blanco”, se achique, situación que si no lo hace este gobierno necesariamente deberá hacerlo el próximo.

Sin embargo en una entrevista televisiva el gobernador Gustavo Sáenz se refirió a las versiones sobre cambios en su Gabinete, por similitud a los cambios en el Gabinete nacional. En este caso el Gobernador adelantó que “Por ahora no habrá cambios. Estoy pensando en hacer modificaciones cuando asuman los nuevos diputados y legisladores, sería para fin de año o principio del próximo. Vamos a modificar muchas cosas que está bueno hacer”.

Agregó que “Queremos reducir secretarías para achicar el Estado y hacerlo más eficiente. Revisaremos los ministerios. Agradezco al equipo que me acompaña porque hemos gobernado años muy difíciles: pandemia sanitaria y económica, sequías, cortes de recursos, pero seguimos con equilibrio fiscal, obras y respuestas”.

Lo cierto es que la reducción de recursos a nivel nacional seguirán profundizándose y el acercamiento a la política nacional lo condiciona a tener que estructurar un nuevo presupuesto con reducción de gastos, no dejando en un nivel de equilibrio sino de reducción de gastos en nivel de presupuesto base cero.

El mandatario destacó el nivel de equilibrio fiscal salteño “Somos una de las provincias con menos gasto público, estamos en el top five a nivel nacional. Hemos avanzado, pero hay que seguir haciéndolo y, por supuesto, generar trabajo genuino que viene de obras de infraestructura. La Nación nos debe históricamente esas obras que necesitamos para ser competitivos, sobre todo con los recursos que tiene el norte como minerales críticos, litio, uranio, cobre, oro, alimentos, energía y economía del conocimiento.

El tema no es ser una provincia con menos gastos y estar dentro de las cincos que menos tienen, sino es que no podemos tener una superestructura de gastos de personal en todo el territorio de la provincia y no por ello jactarnos de que los gastos son menores que otras provincias. La reducción de gastos por la estructura de gobierno debe ser concreta a las necesidades del Estado y cuando más achiquemos el Estado mayores ingresos quedarán de los pocos que mandan y nos corresponden para poder encarar un nuevo proyecto salteño.

Es por eso que venimos pregonando desde hace mucho tiempo que el modelo de gobierno no debe ser el federal, sino el confederal donde realmente nuestra provincia soberana pueda definir los destinos de los salteños y colaborar en el destino de la Nación. Nuestra provincia es totalmente viable y ni siquiera puede estar endeudada con la Nación, situación que fue producto de los malos gobiernos provinciales que hemos tenido, donde los recursos fueron a parar a donde no correspondían como los fondos del bicentenario o los de reparación histórica.