Entre el acuerdo y default – Severo Argentino Vaandar

Tal como se esperaba, en el Senado en forma masiva votaron por la aprobación del acuerdo con el FMI respecto a la deuda adquirida por el gobierno anterior que prácticamente dejó endeudado al país por varias generaciones.
En ese marco Juntos por el Cambio junto a sus aliados apoyaron el acuerdo que había presentado y logrado el oficialismo albertista con el organismo internacional, donde el tiempo de espera para comenzar a pagar la deuda financiada será a partir del 2025, cuando el gobierno solicitaba desde el 2027.
Desde este punto de vista y para un manejo operativo el lapso de tiempo es muy corto, para comenzar a cumplir con los objetivos impuesto por el FMI, en el pago de lo adeudado.
Especialmente se debe reducir el déficit presupuestario, que por supuesto no se realizará tocando los sueldos de los políticos, ni de los organismos y empresas privilegiadas que son astronómicos, ni reduciendo los gastos ineficientes de cientos de empresas estatales con directores inoperantes, como tampoco los gastos operativos de la administración central.
Al contrario se buscará incrementar los ingresos que por supuesto caerá sobre la clase media que es el soporte de las clases altas y de las clase bajas a través de la eliminación de los subsidios energéticos, como a empresas de servicios en especial los colectivos, además de la eliminación de subsidios a las clase bajas, que de hecho generará un caos social y la disminución de la demanda de bienes.
En ese marco, con el argumento de aumentar los ingresos en base a la producción, es que los sectores productivos medios altos y altos sean primarios, secundarios y terciarios entran en escena tratando de no pagar impuestos, y obtener beneficios.
Por ello, es que el brazo político de estos sectores salió a apoyar el acuerdo con el FMI, cuando fueron ellos mismos quienes endeudaron al país.
Una historia repetida
Así esta historia ya la vivimos en el tiempo pasado cuando le debíamos al FMI, es una receta que no funciona, por una parte el Estado tratando de reducir gastos que no lo consigue –ni quiere-, al contrario los aumenta con nuevos préstamos del mismo organismo que incrementa la deuda generando una bola de nieve incontrolable, mientras los sectores productivos, tratan de obtener beneficios para su sector para incrementar sus ganancias, endeudarse y ganar con el impuesto inflacionario.
El Estado tiene que salir a ayudarlos, ante sus quejas, con dinero que aporta la clase media que sufre el embate de los de abajo, como los de arriba.
Esto ocurrió también en la pandemia, cuando el Estado salió a ayudar a los sectores productivos, en especial al Turismo, pero en los dos últimos años la temporada fue desbordante para ellos, pero se olvidaron del Estado y nada devolvieron.
Clase media eterna perdedora
Entonces este acuerdo con el FMI, simplemente es una lenta y corta agonía para llegar al default u obtener una nueva deuda mayor. Luego ante lo que dicen, acuerdo o default, ¿Por qué no se intenta la otra receta no vivida?, el default.
Los sectores privilegiados argumentan que no tendremos préstamos del exterior, por lo tanto no se podrá crecer, y la pregunta obligada, ¿Acaso con todos los préstamos que recibimos crecimos? Evidentemente nunca hubo una reactivación económica nacional.
Dicen que habrá una economía cerrada y eso significa que estaremos aislados del mundo. Es cierto, pero acaso hoy en día no hay países con economía de guerra, que sufren, pero se mantienen, con mucho menos que nuestro país y tienen economía cerrada.
Deberíamos experimentar lo mismo, y de esta manera poder ver y analizar quienes pierden realmente con el sistema, por cierto ya no será la clase media, sino la clase alta, los sectores productivos y sobre todo los políticos, quienes de por sí al no existir recursos deberán de hecho reducir sus ingreso, a tal punto que esos cargos deberían ser “Carga Pública”, así se vería quienes quieren ser realmente servidores del bien público. Los sectores medios altos y altos, deberán reinventarse, y soportar la crisis real ya que no habrá inversiones del exterior y las empresas extranjeras se irán, pero no se llevarán las divisas, pero la actividad quedará y estos sectores realmente deberán ser productivos. La clase baja, los pobres e indigentes, nada pierden seguirán siendo pobres e indigentes.
Pero esto no ocurrió, justamente porque los intereses de la clase alta, los sectores favorecidos como de los sectores que producen bienes quieren mantener sus privilegios. Sin embargo la agonía del acuerdo será en tres años y allí veremos si la decisión tomada hoy se cumplirá o no, por ahora festejan el acuerdo. (SAV)