Por Luis Gorritti

Dos frases de la Roma antigua reflejan la corrupción existente en esa época y como se mantiene en nuestros días. Una de Julio César cuando se le trató de impedir, porque no era legal, que tomara dinero del Tesoro dijo “el tiempo de las armas es distinto al de las leyes” y la otra de Cayo Petronio, escritor y político romano autor del Satiricón en el Siglo I. “¿Qué pueden hacer las leyes donde sólo el dinero reina?”.
Sin embargo el mismo Julio César dictó la Lex Iulia, la más represiva ley anticorrupción que sancionaba la corrupción con multas astronómicas y el destierro, porque el imperio romano fue conocedor de ese ADN que está en la especie humana por adorar al “Dios Dinero” (no es el título del libro de Karl Marx), el peculado, las coimas, el tráfico de influencias eran moneda corriente en esos tiempos como ahora.
Es que en las conquistas del imperio los gobernadores hacían de las suyas “Cada cual tomaba lo que podía, saqueaba, robaba. El Estado era gobernado por el arbitrio de unos pocos. Tenían en sus manos el tesoro, las provincias, los cargos…”, otra frase que suena como música en los oídos de los ciudadanos salteños, y no lo dicen los escritores actuales sino lo dijo Gayo Salustio Crispo, historiador romano del Siglo I a.c., pero parece ayer.
Así como en toda la historia de la humanidad, siempre está el abanderado de la corrupción, en esa época quien la representó fue el gobernador Verres de Sicilia, quien es el originario del corruptócrata que según los historiadores se llevó unos 40 millones de sestercios y depredó a su provincia.
De esta manera ha pasado más de 20 siglos desde ese comportamiento y los 400 millones facturados por las empresas de Huergo y otras, en la corruptocracia municipal, con computadoras de la propia municipalidad, de las Declaraciones Juradas patrimoniales subvaluadas o incompletas de los funcionarios tanto provinciales, municipales, judiciales y legisladores, cuyos incrementos patrimoniales desde su ingreso a la función pública deberán justificarlo en los tiempos que se vienen, va camino a la prescripción, en los delitos provinciales, al igual que otros hechos delictivos. Hoy están logrando “safar”, justamente por la colonización del Poder Judicial, el amiguismo, el nepotismo y la elusión procesal judicial.
Pero se olvidan que los poderosos de todos los tiempos nunca pueden contra la indignación de la ciudadanía cuando ven que los políticos, legisladores, funcionarios
públicos y algunas reparticiones actuales privilegiadas como AFIP, Rentas, Poder Judicial, Auditoria General, a nivel provincial y nacional, sus remuneraciones generan una diferencia abismal con el resto de los asalariados que raya en la impudicia social.
Bastó simplemente realizar investigaciones a las empresas de Huergo por evasión tributaria a la AFIP, para dejar en claro los tejes y manejes con funcionarios municipales que ronda en lo delictivo.
También ocurrió en la época de Hernán Cornejo con el tema bonos y préstamos del Banco Provincial; en la época de Ulloa con el pago de intereses a los bancos por el recupero de los “bonos salteños” y el tema de un frigorífico salteño; en la época de Juan Romero ni hablar, todavía las causas están en “stand by” y nadie dice nada, buscan prescribir; igual en los 12 años de gobierno de Juan Manuel Urtubey, quien asumió como un simple abogado y salió como un empresario multimillonario y de su entorno ni discutir.
De esta manera vemos claramente que desde el regreso a la democracia, por supuesto ni que hablar de los militares, todas estas maniobras nada claras se mantienen a la luz de las “prácticas de los gobernadores romanos”.
Por suerte en los nuevos tiempos, la gente está poniendo la bandera “anticorrupción”, y es una nueva oportunidad para que estos “políticos”, que asumen pobres y se hacen ricos, o asumen ricos y se hacen más ricos o simplemente son charlatanes, tengan su tarjeta “roja”. Sobre todo la nueva juventud, que comienza a levantar la bandera de la “Libertad y autonomía”, con la ola “la libertad avanza”, busca evitar el contubernio de los “dinosaurios” políticos y arribistas, generando una nueva grieta ya no política “Peronismo-antiperonismo”, Frente por el Cambio- Junto por el Cambio, sino moral “corruptos-anticorruptos”.
En nuestra provincia esto recién comienza y los adoradores del “dios dinero” (ahora con minúscula), comienzan a sentirla, habrá una oposición a la “casta intocable” –sean políticos, empresarios, periodistas, religiosos etc.- y la ley no tendrá el mismo tiempo pero llegará.