
Por Luis H. Gorritti.
Uno de los sectores que desde siempre resulta beneficiado sea en una economía con inflación o sin ella, es el sector financiero. Es uno de los sectores, que obtiene mayores ganancias sea del propio Estado como de los usuarios.
Este sector debería, en esta etapa liberal, ser en los próximos meses o años uno de los sectores que más aporte a la construcción de la gobernabilidad de Milei, dada la libertad de mercado que pregona y su concepción anarco capitalista, sin embargo, en su estrategia financiera actual hizo prevalecer decisiones empresariales individuales ante una posible pérdida de ganancias y patrimonio.
Este accionar del sector tuvo como protagonista de la toma de decisiones al Banco Macro quién en la primera semana de julio, utilizó una cláusula contractual denominada “put”, contenida en los títulos soberanos que tienen en su poder.
Está clausula fue puesta en los títulos colocados en pesos por el BCRA en época de Alberto Fernández a favor de los bancos privados que actuaban como un seguro para dichas entidades, dado que no se arriesgaban a prestarle al Estado.
Con esta cláusula de los puts que actúa como un seguro para las entidades financieras permitía que los bancos compren bonos con la condición de devolverlos al Central en cualquier momento canjeando en pesos.
Es decir que las entidades financieras tenían el derecho de realizar y ejecutar esa cláusula contractual pero no la obligación de hacerlo. La cláusula les permite a las entidades financieras venderlos al BCRA si su valor cae por debajo de un nivel establecido funcionando como un seguro para que no tengan perdidas si los bonos caen de valor.
Lo que ocurre, es que en el actual momento, la emisión monetaria está restringida a la compra de dólares y en un artilugio contable devolverlos al dólar CCL, de esta manera la emisión se compensa quedando en cero la emisión y permitiendo al mismo tiempo acumular dólares, dado que los compra a valor oficial y los vende a valor de mercado.
Así no existe una emisión genuina de moneda, y en el caso de que las financieras pretendan la devolución utilizando la cláusula put, de las letras, el BCRA no tendría pesos por recuperar los bonos y debería recurrir necesariamente a la emisión real monetaria.
Esto es lo que generó el enojo de Milei, acusando de golpista al Banco Macro, quien salió a pedir la devolución de alrededor de dos billones de pesos en letras, obligando a emitir moneda real. Pero en forma inmediata salió en defensa de la entidad financiera la Entidad intermedia de Bancos aduciendo que simplemente utilizó la cláusula prevista contractual, y no podía acusarse de “golpista”.
Lo cierto es que la actitud de esta financiera genera que todas las entidades que poseen bonos cuyo monto se estima en unos 24 billones pudieran reclamar su devolución mediante el canje y al no existir fondos en el BCRA se debería emitir moneda, que se volcarían al mercado. El porqué del canje realizado por el Macro, es que justamente se habría pensado en un canje de bonos en pesos y en dólares para terminar con los pasivos remunerados y no estaban dispuestos a diferir su pago.
Esto, por cierto, generará inflación al incrementarse la cantidad de pesos en circulación, volviendo a la metodología kirchnerista que no es el objetivo de Milei, que es emisión cero y frenar el aumento de los precios. Justamente la eliminación de los puts es una forma de limpiar las finanzas públicas como un paso previo de avanzar en eliminar el cepo cambiario.
Así, los dichos de Milei, tuvieron su efecto inmediato, y las entidades bancarias a pesar de sus aclaraciones que hicieron, decidieron llegar a un acuerdo que se concretaría el miércoles venidero donde el gobierno tendría intención de ofrecer un rescate voluntario de los puts, y los bancos cederían algo pero remarcando que las condiciones de los puts están plenamente vigentes.
El shock de los puts por los Bancos es lo que preocupa al gobierno porque implica unos 19 billones y su emisión monetaria en pesos es imprevisible.
Veremos cuál es la solución a la que se arribará, sin embargo, este sector debería esta vez aportar una mayor colaboración sea voluntaria o por modificación legal. En tal caso se debería modificar el formato legal de los puts, a la europea en el tiempo y no a la americana inmediato, esto permitiría al BCRA programar la compra de los bonos. También se podría realizar la recompra de los bonos a largo plazo con canje de los bonos con puts de corto plazo, evitando el riego de canje en masa.
De esta manera vemos que la presión ejercida por el Banco Macro, ha generado una presión que puede desestabilizar toda la economía, que a duras penas se viene sosteniendo, con la sola intención de mantener ganancias del sector, y que en la actualidad es unos de los que deben más colaborar o en su caso se deberá avanzar con normas concretas para imponer normas sobre el sector.