El BRICS y nuestro país

En un mundo globalizado, la realidad de un país incluso en su interior necesariamente pasa por lo internacional, es decir que todo tiene que ver con lo que ocurre en el sistema mundial, de esta manera quienes diseñan una política exterior deben conocer el movimiento mundial de los países, saber qué pasa en el mundo.
Hoy vemos que el sistema bipolar posterior a la segunda guerra mundial ya no existe y el nuevo orden mundial tras la caída del muro de Berlín se trasladó de lo militar hacia la economía, recuerden la frase “la economía estúpido” (sin el verbo) que marcaba al presidente Bill Clinton en su bunker. Frase que hoy puede estar vigente para el oficialismo y que seguramente llevará a Milei ganar las elecciones de octubre. Pero en el transcurso del tiempo la economía mundial ha creado y generado que los actores del mundo bipolar, no sean únicos, ni solo jueguen los estados en sí, sino también se incorporen como actores las empresas multinacionales, la banca privada, las organizaciones de la sociedad civil, todos con sus estructuras de poder y asimetrías.
Así tras la muerte del ALCA (Área de Libre comercio de las Américas), en la IV Cumbre de las Américas que se realizó en Mar del Plata, que integraba como idea al NAFTA (el tratado de libre comercio de América del Norte) y al resto de los países de América –excluido Cuba-, EE.UU sintió esa derrota diplomática y dejó paso a la UNASUR que había sido creada en el 2004 por iniciativa de Hugo Chávez, sumándose los mandatarios Rafael Correa, Lula Da Silva, Evo Morales y Néstor Kirchner, que vieron la oportunidad de hacerle frente a los EE.UU, en Sudamérica.
Esta forma de integración que iba mucho más allá del MERCOSUR y el ALBA (Alianza Bolivariana para los pueblos de nuestra América), hizo desaparecer al segundo y dejó inestable al primero, fracasó posteriormente tras 15 años por los cambios de gobiernos en los países que lo integraban. De esta manera se retiraron quedando muy pocos países en su participación, pero la idea de unificar solo sirvió para dividir.
Sin embargo, en el ínterin Brasil (2006) supo utilizar la UNASUR, y permitió que China ingrese comercialmente en América del Sur, y con ello logró incorporarse a las ideas chinas, rusas e hindúes sobre la creación de un bloque económico basado en un Nuevo Banco de Desarrollo, con intercambio comercial en sus propias monedas y no el dólar.
Así nació el BRIC, luego se sumó Sudáfrica y quedó el acrónimo de BRICS. En esa idea de contrarrestar una economía vertical con el dólar como patrón de cambio, y hacerla más horizontal, este nuevo bloque generó confianza y necesita su expansión, pero no en forma libre para todos los países que quieran ingresar, que por cierto, son muchos.
En ese marco de buscar la multipolaridad en la nueva economía reformando el nuevo orden mundial, la última reunión en Johannesburgo de la semana pasada tuvo dos objetivos uno el aumento en la integración de los BRICS y otro una unificación financiera común, (la desdolarización occidental en los commodities).
Así en esta reunión unos 20 países solicitaron ingresar al bloque, sin perjuicio que en la reunión existía como representados el triple de países, una señal de que los países buscan otro camino distinto a la unipolaridad existente del país del norte, por el egoísmo en la economía y en las finanzas mundiales. Sin embargo el ingreso total no es posible porque significaría de hecho un frente de alianzas en contra de EE.UU. y el G7, de esta manera buscaron una forma interesante de hacer ingresar los países, en base a su situación geoestratégica.
Así, se anunció al final de la Cumbre de Johannesburgo que se invitó a ingresar al bloque a Argentina, Egipto, Etiopía, Irán, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos a «convertirse en miembros de pleno derecho de los BRICS, la membresía será efectiva a partir del 1 de enero de 2024. Todos estos países son geográficamente estratégicos, tanto en recursos necesarios para la nueva tecnología como caminos estratégicos de comercialización hacia Rusia y China.
Como vemos estos dos países líderes buscan contrarrestar en forma urgente la presión estadounidense, contra el primero por la guerra de Ucrania con su moneda el dólar y contra el segundo en las restricciones comerciales y tecnológicas que le impone. De esta manera logran consolidar un bloque geopolítico a lo largo y ancho del mundo, se apoderan de Medio Oriente, Asia, y América con Argentina y Brasil, países geoestratégicos.
En nuestro país invierten a lo largo y ancho en el sur el gas y en el norte con el litio, creando para estos lares norteños –Argentina, Bolivia y Chile- una zona de riego mundial (ver nota). Por otra parte, tienen el problema de la moneda única que será muy difícil lograrla por la disparidad de las economías de los países integrados, por lo tanto deberán seguir comercializando con sus propias monedas, con todo el problema que ello significa (muchas no tienen convertibilidad).
Cierto es que Argentina podría beneficiarse con el denominado “capital para el desarrollo” de este bloque, por lo general destinado a infraestructura, seguramente para ellos mismos que garanticen sus inversiones, préstamos que otorga el Nuevo Banco de Desarrollo, para confrontar con el FMI u otros bancos internacionales occidentales. En consecuencia, nos preguntamos si la aceptación de ingresar al bloque, ¿No nos estaremos alineando en un bloque rival a EE.UU?.
Y como en todas las cosas, siempre los fundadores generan las decisiones, y tienen el control contra el resto. Allí, quedamos atrapados con el dúo Rusia-China e involucrados en una economía mundial liderada por China, Rusia y EEUU, con los grandes riesgos de confrontación canalizados a nuestro país. En definitiva esta incorporación deberá ser evaluada por el próximo gobierno nacional con una participación indelegable de las provincias de Salta, Jujuy y Catamarca.