El grupo Wagner pone en jaque a Moscú

Durante el fin de semana, según aseguran combatientes del Grupo Wagner a través de distintas cuentas de Telegram, sus unidades de mercenarios controlan la ciudad de Rostov del Don, los aeródromos de Míllerovo y Buturlínovka, este último en la región de Voronezh, de cuyo principal centro de población han pasado de largo, y avanzan ya a través de la región Lípetsk en dirección a la capital rusa, que se encuentra a unos 450 kilómetros.
Según informó el propio jefe de los Wagner, Evgueni Prigozhin, entró con sus hombres en Rostov y, a las siete y media de la mañana, «sin pegar un tiro», se hicieron con el cuartel general de Distrito Militar Sur. Después minaron los accesos a la ciudad desde Taranrog para evitar la llegada de fuerzas rusas desde Ucrania.
Compareció para informar en compañía de un viceministro ruso de Defensa, Iunos-Bek Evkúrov, y de un alto responsable del Estado Mayor ruso, Vladímir Alekséyev. Putin exigió la rendición de «aquellos que, mediante engaños o amenazas, fueron arrastrados a una aventura criminal, empujados al camino de un delito grave como es una rebelión armada». Según sus palabras, «hoy Rusia está librando una dura lucha por su futuro, repeliendo la agresión de los neonazis y sus amos.
Prácticamente toda la maquinaria militar, económica y de información de Occidente está dirigida contra nosotros. Estamos luchando por la vida y seguridad de nuestro pueblo, por nuestra soberanía e independencia. Por el derecho a ser y seguir siendo Rusia, un Estado con una historia milenaria». Por su parte el grupo de mercenario se traslado camino a Moscú, quien sin ejercito entró en preocupación.
Al final, frenaron la marcha a 200km decidiendo retirarse hacia Bieolorusia por negociación del presidente Lukashenko. Aún no se sabe cuales serán las consecuencias de esta situación, pero sí que el poder ruso ha quedado gravemente debilitado y expuesto.