No aprendieron nada

Por Luis Gorritti

La crisis económica que vive Argentina, desespera a la ciudadanía, y permite observar, las opiniones de quienes participan como dirigentes de distintos sectores, que se llaman ideológicamente de derecha y de izquierda.

Estos vienen de una época nefasta para los argentinos y que hoy debemos marchar por otros rumbos alejados de estos personajes que no evolucionan y pretenden llevar nuevamente a toda la ciudadanía a un regreso en el tiempo, al que no debemos volver.

Así la semana pasada escuchamos al excarapintada Aldo Rico difundir un video en el que llama a los militares a organizarse ante la crisis política y económica.

Rico en el video dice “Esto es una llamada de reunión ante de las crisis y antes de la batalla”, mensaje destinado a soldados activos y retirados, que por cierto le costó una denuncia penal por ello, por el supuesto delito de amenaza pública e idónea contra las autoridades democráticamente electas delito establecido en el art. 226 bis del Código Penal. 

Recordemos que Aldo Rico, fue un militar, devenido en político, veterano de Malvinas, e integrante del movimiento carapintada que se levantó contra el gobierno de Raúl Alfonsín en 1987.

Así en su alocución llama a prepararse, porque dice que “la Patria está en peligro, y que las circunstancias de violencia y desilusión se van a profundizar”, por lo que se deben organizar canales de “enlaces”.

En su llamado quiere que su sector  nuevamente pretenda ser “el salvador” de esta anarquía, que dice existe. “No hay gobierno. Todos están en la calle. Todos los movimientos piqueteros defendiendo al oficialismo. Otros defendiendo a la oposición”, señala.

Su discurso, al igual que en el pasado no ha cambiado, junto a su actitud sediciosa y golpista, pero olvida que los tiempos corren y tras la reforma constitucional de 1994, se estableció el art. 36 sobre la interrupción del sistema democrático, con la sanción establecida en el art. 29 de la C.N, de “Infames traidores a la Patria”.

Por otra parte, tampoco se quedan atrás, los movimientos sociales de izquierda o los vinculados al kirchnerismo, quienes reclaman por la asfixiante situación social y económica en que vivimos, pero al mismo tiempo amenazan que están dispuestos a todo para que la crisis no se profundice.

En el discurso de Juan Grabois en un acto en el Puente Pueyrredón, aseguró que “estamos dispuestos a dejar nuestra sangre en la calle, para que no siga habiendo hambre en la Argentina.”, en su exigencia de que se les otorgue un Salario Básico Universal, a los piqueteros (¿?). 

Como vemos los discursos planteados son de décadas anteriores  y parece que la historia se ha detenido y se repite, justamente porque no supieron, ni saben evolucionar. Los extremos ideológicos –derecha, izquierda-, persisten con el pasado.

Si bien hoy las ideologías no han desaparecido, sino que han mutado tanto los alt-right o los alt-left, ambos utilizan el capital cultural de la antigüedad clásica y moderna para proyectar sobre el presente y el futuro un mundo masculinizado y militarizado.

Hoy todo esto, ya incorporado en sus culturas, se divulga por las redes sociales mediante códigos visuales, -personajes, frases, etc-, que reivindican su pretendido renacimiento de identidad, -derecha, izquierda- para incidir en el colectivo popular.

Entonces este hilo de la memoria, en la actualidad, no puede volver a instalarse a través de la casta intocable, sean políticos, militares, empresarios, religiosos, periodistas etc., ni de las ideologías mutadas, el debate ideológico esperanzador para nuestra Salta, debe venir de una repolitización de nuestra argentina, teniendo presente nuestra historia confederativa, en un diálogo anacrónico, entre la actual realidad y el corazón de nuestra época independentista, solo así pensaremos y analizaremos caminos más concretos para luchar contra lo que propone la casta corrupta, que como vemos no aprendieron nada.