Ridículo Urtubey – SEVERO ARGENTINO VAANDAR

Quienes siguen los avatares de la política, pudieron ver este martes por la noche en el espacio de Viviana Canosa por A24, la presentación de Juan Manuel Urtubey, mostrándose junto a Javier Milei, un personaje que en base a sus postulados ha generado un gran debate en la sociedad.
Sin embargo tanto Juan Manuel con su nuevo look de bucles, para hacer juego con el “peluca” Milei, y este, buscaron ser complacientes, incluso se ensalzó al hijo de Urtubey, Marcos de 28 años, como si fuera una gran figura, por ir a retirar piedras en un acto de Milei. La política, no puede ser una pasión, ni un sentimiento, los partidos políticos son el fundamento de un sistema democrático, y como tal existe el derecho de disentir de los actores.

Así Urtubey es un saltimbanqui, no por convicciones, sino por intereses, lo cual es deleznable su accionar. Toda persona puede cambiar en sus ideas, en el marco del bien común, pero lo que no puede hacerse es cambiar por intereses personales y patrimoniales, esa responsabilidad en la historia le será reclamada. Hoy pretende aprovecharse en otros lares donde es conocido en su representatividad política, pero poco conocido por su responsabilidad, el desastre en que dejó a la provincia.
Busca, nuevamente queriendo dar cátedra de la honradez en contra de la corrupción, cuando, nunca aclaró su patrimonio, ingresó a la función pública, siendo un simple abogado, y salir de la función con un abultado patrimonio, junto a sus familiares.
Fue genuflexo kircherista con Cristina, negocia con Schiaretti en Córdoba, sigue con Lavagna, apareció con Macri y Vidal, con Monzó y Morales, y ahora con Milei. Pero este posicionamiento no maraca una convicción de bien común, sino muestra su deseo de permanecer en sus intereses personales y patrimoniales, incluso poniendo a familiares.
El derecho a disentir, está presente en toda persona, pero tiene un límite, para todos aquellos que buscan cooptar el poder judicial, los que no declaran correctamente su patrimonial al ingresar y salir de la función pública, los que apañan las rendiciones de cuentas, como ocurrió con el Fondo de Reparación Histórica, obras públicas inconsistentes, decisiones arbitrarias que le cuestan millones de pesos a la población, con arreglo de unos cuantos, como el caso ENJASA, o PLUMADA, o el tema del Ministerio de la Infancia, donde nunca se analizó el destino de su presupuesto.
En definitiva, hoy Urtubey, sigue haciendo el ridículo por los medios nacionales, y aún pretende volver a tener presencia activa en política, con un discurso de consenso de “gran acuerdo nacional”, ¿Con la casta intocable?, por lo menos en Salta, forma parte, a pesar de su juventud, de los muertos políticos.