Seguimos siendo de segunda

Con fecha 27 de diciembre del año pasado, se publicó el decreto 879/21, mediante el cual el Ministerio de Transporte de la Nación establecerá las “bandas tarifarias para los vuelos de cabotaje”, en un plazo de seis meses a partir de ese momento, es decir debe realizarse hasta el 27 de junio de 2022.
La banda tarifaria es un parámetro de precio para todos los destinos del país, donde las compañías aéreas no pueden ofrecer valores por debajo de ese piso. Esta medida por cierto tiende a favorecer a la alicaída y deficitaria Aerolíneas Argentinas cuya actividad aeronáutica sigue siendo negativa, no alcanza a cubrir sus costos directos e indirectos, que llevan a tomar medidas de este tipo a fin de evitar el derrumbe total de la empresa estatal.
En consecuencia se busca aumentar los precios de las low cost, y tratar de equiparar al de la aerolínea de bandera, buscando que esta pueda cubrir sus costos y lograr una rentabilidad en el tiempo. De esta manera los precios se aumentarán y podrán ser competitivos pero no más bajo de la banda mínima que se establecerá.
Claramente se observa que esta decisión es una presión más de los gremios aeronáuticos para quitar competencia a la deficitaria Aerolíneas Argentinas, en precio, antes presionaron también con el cierre del aeropuerto El Palomar y la no entrega de hangares en Aeroparque, para estas empresas de bajo costo. Así también eliminaron a la competitiva LATAM.
La tierra prometida
En el año 2017, se creyó que Argentina era la tierra prometida para las empresas aeronáuticas de bajo costo, que era un lugar adecuado para invertir, pero de las siete empresas iniciales que se presentaron a licitar rutas aéreas, hoy solo quedan dos.
Por cierto, en nuestro país no se puede hablar de low cost, aquí es un verso, los valores que existen en estos aviones en otros países no pueden darse en el nuestro, por muchas razones. Tenemos un mercado aeronáutico regulado donde se busca mantener una aerolínea de bandera que monopolice la actividad.
Una aerolínea deficitaria en sus costos que no es capaz de reducirlo, al contrario los aumenta y pretende en base a regulaciones de precios de tarifas mínimas que fija el Gobierno mantener su operatividad. Además se regula el combustible y se tiene convenios colectivos laborales que regulan en materia salarial, sin incursionar en infraestructura, donde todo está a favor de la aerolínea estatal, no hay aeropuertos alternativos y los horarios son reducidos en función de los horarios de la estatal.
Vemos así que Norwegian, una de las mayores empresas de bajo costo europea, tuvo que dejar el mercado sin invertir y desarrollar el plan que pensaba realizar y vender sus rutas a JetSmart.
Seguimos de segunda
Así, no hay dudas que para Salta se terminan las tarifas promocionales de bajo costo. Aerolíneas Argentinas, nos castiga hoy con una tarifa que es el doble y a veces mucho más que las empresas de bajo costo hacia Buenos Aires. Esto genera un perjuicio para el usuario de estos lares, como también para la supervivencia de estas empresas de low cost.
Sin embargo no debemos olvidar y recordar que quienes viajan en estas empresas aeronáuticas, reciben promociones, pero si han notado queridos lectores todas las promociones son desde Buenos Aires al interior, nunca las promociones son desde el interior, hacia Buenos Aires.
Desde Salta no vemos promociones hacia el resto del país, en forma transversal. Siempre quedamos aislados, seguimos siendo de segunda a pesar de que estas empresas de low cost, pretenden promocionar sus vuelos, siempre lo hacen desde Buenos Aires al interior, las promociones desde Salta no existen.
Por otra parte hasta la fecha, ninguno de nuestros legisladores dicen nada, en cuanto a esta Resolución. No vemos que hayan analizado el argumento de la seguridad en los vuelos baratos, para la fijación de tarifas mínimas, se argumenta que hay problemas serios en radares, servicios de comunicación, falta de controladores aéreos, en los sistemas de radio ayuda, todos ellos con falencias, pero recordemos que estos argumentos ya se manifestaba allá en el 2017, cuando se iba a tener una expansión rápida de estas líneas, lo que decían aumentaría la inseguridad.
Pero hoy tal problema ya no existe, solo operan dos líneas de bajo costo, JetSmart y Flybondi, por lo que urge el actuar en conjunto de los legisladores salteños, que como siempre brillan por su ausencia, y nunca hacen gestiones conjuntas a favor de Salta.
La entrada en vigencia de la norma sobre precios mínimos ya se avecina a partir de julio y las dos aerolíneas de low cost, podrían dejar de operar, a pesar de los pocos beneficios promocionales que tenemos y los salteños quedaremos aislados a merced de la deficitaria Aerolíneas Argentina.