La pérdida de confianza

El gobierno de Milei desde su origen ha carecido de estructura política para conducir el país. Justamente por esto, es que la oposición nunca creyó que el libertario llegaría a alcanzar su objetivo, ser Presidente, menos sin la ayuda de las “fuerzas del cielo”, que evidentemente solo así pudo alcanzar la presidencia. De otra a forma era imposible.

Desde el inicio de su proyecto, solo contó con un partido nacional que lo apoyó “El Partido Demócrata”, el cual tiene 6 distritos en el país, pero fue suficiente para encarar la patriada. Por lo tanto con su triunfo, efectivamente se desnudó que su estructura a nivel nacional era muy pobre, sus representantes en el Congreso serían muy limitados y dependerían de la vieja política.

Es aquí donde comienza, a introducirse las grandes dudas y la palabra “confianza”, un juego de actos para alcanzar la gloria porque el camino que Milei busca para alcanzar la gloria justamente es a través de sus acciones. Esto se logra gracias a sus esfuerzos, a consejos sabios, a su inteligencia o destreza en algún arte.

Él tiene esa destreza en la economía, es inteligente y hábil, se esfuerza demasiado en alcanzar metas y solo le falta en parte los consejos sabios, es decir en quien confiar, solo tiene dos o tres cercanos, pero no es suficiente.

 Es aquí donde, ante la falta de estructura, necesita de los consejos sabios que le permita tener confianza en desarrollar sus acciones, a lo largo y ancho del país. Pero en estas complicadas acciones siempre aparece el antónimo “la desconfianza”, sobre todo en la economía, a través de lo que se denomina dinero fiduciario.

Sin embargo aquí no se habla de economía sino de comportamientos de actores que acompañan el accionar de un líder, en quienes él ha depositado esa palabra confianza para encarar la solución de los distintos problemas que se va enfrentar en una primera etapa, es decir dotar a sus allegados de que adquieran confianza en sí mismo para llevar adelante el nuevo emprendimiento. Junto a esto debe existir un segundo lado de la palabra analizada es decir un lado moral que intervenga en la justicia. Es debe existir un motivo para confiar o para desconfiar.

Por lo tanto quienes actúan no solo deben tener confianza en sí mismo y ser justos, sino que deben ser “dignos de confianza” es decir confiables tanto en sus palabras como en sus acciones.

En ese marco quien confió y llevó adelante mediante acuerdos un proyecto de ley para generar el andamiaje de la idea de superación del aspecto económico, social, cultural y político en que se encuentra la Argentina, fue traicionado al llegar la hora de decidir, votando en contra, así se perdió el aspecto ético de la confianza de los actores que decían acompañaban el proyecto.

Luego quienes actuaron de esta manera, por cierto,  responden verticalmente ante un jefe que define su actuación, pero que al mismo tiempo tiene ramificado por distintos sectores elementos u oídos que sirven a su causa.

Identificados quienes actuaron de esa manera, no queda otra alternativa que separar el trigo de la cizaña, y Milei así lo hizo, porque perdió la confianza en parte de esa estructura en que había confiado y acordado.

La pérdida de confianza es consecuencia de un incumplimiento grave, que vulnera la buena fe de los acordantes, por lo tanto genera que no se continúe con esa relación de traiciones y mentiras con toda la estructura del responsable.

Por lo tanto esa crisis de confianza, que se ha producido debe abarcar a todos los niveles que se han enquistado los mentirosos, porque no se puede continuar con un nuevo proyecto aplicando lo malo de antes, simplemente porque nos hemos acostumbrados a vivir así. La lucha contra la corrupción debe plantearse en todo el sistema, caso contrario no avanzaremos. La política no es pasión es razón.

Aquí hay muchos desconfiables, desde la vicepresidente, hasta distintos gobernadores. Lamentablemente el actor principal salteño estuvo en el lado equivocado falló en su fiabilidad por lo que no pudo mantener inmune a nuestra sociedad en lo acordado, no estuvo a la altura de las virtudes morales más importantes “no mentir”, “cumplir los compromisos”, “no engañar”, situación que generó esa pérdida de confianza en él y sus allegados por parte del Presidente, para alcanzar sus objetivos.

Las consecuencias serán dramáticas y catastróficas, se le retirarán los fondos que se remitían vía ATN, se recortarán partidas presupuestarias como los fondos fiduciarios, o fondos con aplicación específica como los subsidios al transporte, energía, se revisarán los fondos compensadores como el del tabaco, etc.

Por lo tanto no queda otra alternativa como lo sostengo que debe plantearse un proyecto de una Salta autónoma y soberana, con una estructura confederativa que permita tener objetivos claros de nación. Para ello, se debe lograr un equilibrio fiscal en la provincia y no dibujar los presupuestos, pensando en que existe superávit fiscal, cuando la situación no es tener superávit fiscal sino la necesidad de reducir los gastos superfluos en el “elefante blanco”. Ahora no queda otra alternativa que generar una usina de ideas y encarar en serio la disminución de gastos, caso contrario en el corto o mediano plazo se verá la catástrofe.   Por Luis H. Gorritti