En dos años tres ocuparon el puesto

Asumió el Defensor Oficial Diez Villa

Tras la aprobación del pliego enviado por el Ejecutivo Provincial para que el abogado Martín Diez Villa, ocupe el cargo de Defensor general de la provincia, la semana pasada juró en el cargo el abogado romerista, urtubeytista y saenzcista.

Sus antecedentes curriculares se remontan a 1994 cuando egresó de la Universidad de Buenos Aires con el título de abogado y escribano, trabajó en el gobierno de Romero Juan Carlos, y ocupó cargos en la Municipalidad de Salta, en la época saencista, y ejerció la docencia en la UBA y universidad de Morón, en su tiempo.

Su juramento fue recibido por la presidenta del Colegio de Gobierno del Ministerio Público, la Asesora General de Incapaces Mirta Lapad acompañada por el Procurador General de la Provincia Pedro García Castiella. Participaron en su jura la presidenta de la Corte de Justicia Teresa Ovejero, el vicepresidente Fabián Vittar, la vicepresidenta segunda Adriana Rodríguez Faraldo, la jueza de Corte María Alejandra Gauffin y los jueces de Corte Guillermo Catalano, Ernesto Samsón, Pablo López Viñals y Gabriel Chibán.

También estuvieron presentes el gobernador de la Provincia Gustavo Sáenz y el coordinador administrativo Nicolás Demitrópulos. La duración del cargo de Defensor General de la Provincia es de 6 años, conforme el art. 165 de la Constitución Provincial.

Cabe recordar que, en dos años el cargo este cargo fue ocupado por tres personas, empezando por el abogado Pedro García Castiella, actual procurador general, pasando luego por el letrado Gabriel Chibán, quien recientemente se integró a la Corte de Justicia de Salta. Ahora llega Martín Diez Villa.

Sorprendió en su juramente que el nuevo Defensor Oficial asistiera para su juramento con uniforme gaucho, al estilo, en su momento de Juan Carlos Villamayor, o del abogado del PRO Martín de los Ríos, con su poncho sobre el hombro izquierdo y el pañuelo reglamentario, imitando también a Urtubey y Sáenz en los actos patrios.

No se debe olvidar la hinchada llevada, un grupo de personas vestidas de gauchos, para dar la nota en el juramento, que bien terminaron raudamente se dispersaron en sus 4 x 4.