Tiempos agobiantes

EDITORIAL Por Franco Gorritti

El dicho político pan de hoy hambre de mañana, se materializa en todos aquellos que hoy sin oportunidades ni recursos, atraviesan la tercera ola de pandemia con un pésimo servicio de agua y peor aún bajo techos de chapa en sus hogares.

Este es el costo que pagan quienes vendieron su voto por un bolsón las últimas dos décadas, pero ¿No afecta a aquellos que no dependen del sector público o sí?… Cierto es que las consecuencias en mayor o menor medida del desastre argentino lo pagamos todos.

El calor enoja a las personas, saca la furia y para peor se llenan de odio y bronca. Nunca olvidarán el verano del 2022, que sufriendo el peor calor en años no tuvieron agua ni trabajo. Los problemas se aumentan a medida que la economía se derrumba y no se visualiza salida del sistema, los buenos líderes son perseguidos como herejes por quienes conspiran en contra del pueblo. Ni ellos pueden marcar un rumbo, para acabar con las desigualdades que tanto nos duelen.

Pese a la realidad es petrificante que se anuncien aumentos de los servicios e impuestos. No solo el agua sino también el transporte público de pasajeros prevén aumentos, como algunas tasas municipales. De esta manera la capacidad de ahorrar, producir, mejorar no existen hoy. Solo hay quienes aprovechan el caos para salir beneficiados mientras que otra generación de personas se pierde en todos los sentidos.

Estas son las problemáticas que deben enfrentar los futuros candidatos al ejecutivo provincial y municipal (gobernador, intendentes). El salteño en cada elección que pasa aprende y detecta mejor la mentira, todo queda en su subconsciente como un aprendizaje por ser parte de esta sociedad toda, que aunque deteriorada, avanza hacia su irrefutable destino.

El dato cierto es que la pobreza ya es de un 57%. Significa que quienes pueden comprar las voluntades, tendrán ventajas sobre quienes participen en esta mal llamada democracia. Por otra parte la recesión económica y la sumisión al opresor cada día son más comunes por lo que seguiremos siendo subdesarrollados y el decidir por la necesidad nos obligará a tener cada individuo un precio.

Sálvese quien pueda sería un resumen de la historia del sentimiento argentino, pero políticamente la salvación o llega para todos, o nunca habrá “paz social” y mientras la injusticia se pasea contenta ante tanta corrupción, la pasión por defender las virtudes y esta Patria de quienes son traidores aumentan, como el concepto de “libertad” que hoy está en boca de todos.